Concertación: radicales rebeldes piden permiso
El radicalismo como partido se parece más a lo que un Frigerio dijo del MID, su propio partido; es ya un « fenómeno cultural». Lejos del poder nacional tiene ese radicalismo raíz firme en distritos y municipios donde lo cercan necesidades de gestión que no le permiten gestos testimoniales como los que pueden hacer los dirigentes nacionales de ese sello. En ese marco se entiende que cinco de seis de los gobernadores radicales y quince intendentes -entre ellos, los de importantes comunas del interior- hayan planteado ayer la necesidad de tener márgenes de libertad a la hora de hacer política que les permita sobrellevar la convivencia con un gobierno Kirchner que les demanda ciertas lealtades. Manifestaron su deseo de escuchar el llamado a una concertación plural -según el léxico oficialista- y quieren permiso formal del sello UCR para hacerlo en las elecciones del año que viene.
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El gobernador mendocino, Julio Cobos, junto al santiagueño Gerardo Zamora. Detrás,
el correntino Arturo Colombi, el rionegrino Miguel Saiz y el diputado catamarqueño
Genaro Collantes (de der. a izq.), quienes ratificaron su intención de armar una concertación
que apoye a Néstor Kirchner en 2007.
Ayer, los gobernadores, con la ausencia del chaqueño Roy Nikisch, recibieron el apoyo de 14 intendentes radicales que se presentaron en el hotel Savoy del porteño barrio de Congreso. Entre ellos estaban el neuquino Horacio Quiroga, el marplatense Daniel Katz, y Gustavo Posse de San Isidro, además de cuatro jefes municipales mendocinos, tres salteños y dos cordobeses. La pluralidad territorial de esta misión radical filokirchnerista entusiasmó a los mandatarios provinciales para imponer su idea de concertación en el encuentro de agosto. «La Convención es un órgano democrático y las autoridades del partido deberán respetar la decisión de la mayoría», aseguró Cobos con entusiasmo ante este diario.
La situación de Cobos es particular ya que al no poder ser reelecto en su provincia, el mendocino apuesta todas sus fichas a que Néstor Kirchner lo invite a compartir la fórmula presidencial de 2007.
Ruegan entonces los estrategas radicales de Mendoza que el anhelo del santacruceño para construir una «Argentina plural» no sea un producto de la ensoñación presidencial. El rionegrino Saiz, que padece la sombra de los justicialistas Miguel Pichetto y Carlos Soria como posibles candidatos oficialistas a la gobernación en 2007, fue uno de los que más coqueteó ayer con el kirchnerismo: «Tenemos un buen diálogo con el gobierno nacional a partir de la pluralidad a la que Kirchner convocó en el acto del 25.
Queremos libertad en cada distrito de la UCR. No vemos por qué no puede haber acuerdos programáticos», planteó el gobernador de Río Negro.
Aunque los radicales aseguraron en un tibio documento que el encuentro de ayer no tenía, por el momento, ningún trasfondo electoral, sí afirmaron que el apoyo que le darían al gobierno de aquí en más estaba vinculado con su intención de garantizar la gobernabilidad.
«La dirigencia política toda deberá tener la grandeza suficiente para entender que la nueva Argentina que está naciendo requiere de acuerdos programáticos y plurales que representen cabalmente las nuevas demandas de una ciudadanía emergente y esperanzada», señalaron los gobernadores e intendentes en su documento. «Este es el mejor momento, dada la realidad del país así como también la apertura que el gobierno nacional ha propuesto a todos quienes quieran participar de la consolidación del crecimiento de nuestra Nación», agrega el texto.




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