21 de noviembre 2003 - 00:00

Confesó admiración Béliz por Serpico

«El principal desafío es que aquel policía que actúa al margen de la ley le tema al que está dentro de la ley y no al revés.» Gustavo Béliz parafraseó así al mítico policía neoyorquino Frank Serpico. Lo hizo al finalizar un discurso por el cual dejó abierto el Coloquio Internacional sobre Seguridad Ciudadana que empezó ayer en el Departamento Central de la Policía Federal.

Lo de Béliz ciertamente es interesante de analizar. Lleva 10 años estudiando seguridad e importando especialistas y todavía no ha podido consolidar un plan de seguridad serio que supere su verborrágico discurso.

Está lejano Béliz del agente antinarcótico inmortalizado por Hollywood con una película sobre su lucha contra la corrupción policial que se convirtió en un clásico extraordinariamente protagonizado por el célebre Al Pacino. En ese film de la década del '70, Al Pacino representa al informal policía que no le importó arriesgar su vida y sacrificar su inmaculada carrera para enfrentar a la estructura corrupta de la policía a la que pertenecía.

El romanticismo idealista de Béliz contrasta con la realidad. Todavía ni siquiera ha podido poner en práctica una ley seca como aspiraba en su promocionado plan de seguridad.

Desde que plantó a Carlos Menem -hace 10 años-como ministro del Interior, este abogado, ex periodista, casado, con 4 hijos y ligado al Opus Dei, ha dedicado su tiempo a sumergirse en el delicado y difícil tema seguridad con la esperanza de convertirse algún día en jefe de Gobierno porteño como el líder de Nueva Dirigencia.

En la memoria de muchos está fresca la imagen de un Béliz saliendo de un patrullero en el barrio neoyorquino de Harlem. A su lado (como siempre) estaba el ex árbitro de fútbol Javier Castrilli. En las tierras del Norte conoció a William Bratton, el jefe policial del ex alcalde Rudolph Giuliani, que impuso la «tolerancia cero» con el delito.

El contundente concepto martilló la cabeza del ahora ministro de Justicia y Seguridad y se convirtió en leitmotiv de sus frustradas campañas políticas.

Poco después Bratton, convertido en consultor internacional, estuvo en Buenos Aires contratado por la agrupación de Béliz.

De la
«mano dura» al garantismo. Así son los pasos de Béliz. Con Zaffaroni comparte el mode-lo español, donde la Policía cobra por «productividad». Y está convencido de la eficacia del traslado de las policías y las fiscalías a los barrios, proyectos que elaboró con el fiscal Norberto Quantín.

El ministro Béliz todavía no ha detectado el principal error de su gestión, es precisamente en no contar con un presupuesto que esté a la altura de la necesidad argentina. El presupuesto en seguridad es de poco mas de 1.000 millones de pesos. En España, la inversión en seguridad ciudadana supera los 5.000 millones de euros. Aquí, un agente de policía gana 600 pesos. En Catalunia, España un policía tiene un sueldo mínimo de 1.500 euros. En la Argentina, sólo
Carlos Reutemann le prestó importancia a esta cuestión.

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