ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

8 de julio 2008 - 00:00

Confirmó Cristina aumento a militares (y los mortificó)

ver más
Cristina de Kirchner revisa un regalo castrense que le acerca Aníbal Fernández, en la mesa que compartió con Julio Cobos, Carlos Zannini, Roberto Bendini y Jóse Pampuro, en la cena de las Fuerzas Armadas.
El gobierno anunció un aumento salarial para el personal militar en actividad equivalente al de la administración pública. ¿Excluyó otra vez a los retirados? No fue precisa la información, claro; eso será materia técnica que les dejará a la ministra de Defensa y al Ministerio de Economía.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

La presidente Cristina de Kirchner debutó en calidad de comandante en jefe y dio la buena noticia en la cena de camaradería de las Fuerzas Armadas celebrada anoche en el Edificio Libertad de la Armada.

El padrón de los retirados si se confirma que no los alcanza la mejora salarial, tendrá que reclamar en la Justicia como lo ha hecho desde que se inició la modalidad de conceder aumentos por la vía de sumas fijas o suplementos sin modificar el guarismo del haber.

La Presidente ocupó la mesa central flanqueada por la ministra de Defensa, Nilda Garré, y el brigadier general, Jorge Chevalier, jefe del Estado Mayor Conjunto, luego el almirante Jorge Godoy, anfitrión del encuentro castrense. El vicepresidente, Julio Cobos, compartió la mesa central acompañado de su esposa; el gesto pareció distender el látigo kirchnerista: el oficialismo no le perdona su actitud componedora durante el conflicto rural.

  • Asistentes

  • También estuvieron Carlos Zannini, el senador José Pampuro, los ministros Julio De Vido y Florencio Randazzo, el titular de la Fuerza Aérea, brigadier general Normando Costantino, y el jefe del Ejército, teniente general Roberto Bendini. En cercanías se ubicaronlegisladores de las comisiones de Defensa y titulares de las Fuerzas de Seguridad. Distribuidos entre los militares que ocupaban 26 mesasde 10 sillas cada una, se sentaron: Germán Montenegro, viceministro de Defensa; el secretario de Planeamiento, Oscar Cuattromo; y el subsecretario de Gustavo Sibilla, debutante en la Agencia de Logística Conjunta, la nueva herramienta de gestión de grandes adquisiciones de material bélico: «la caja» de las tres fuerzas.

    En su discurso transitó por un repaso de las políticas emprendidas por Nilda Garré: la reforma del Código de Justicia Militar, la inclusión de los uniformados en Planes de Vivienda Federal, la reformulación de la gestión de Defensa en materia de adquisiciones, la producción para la defensa; allí ejemplificó con la creación de un polo de industria naval a partir de la fusión de los astilleros Tandanor y Domecq García. Sonó a canto de ángeles a los marinos, en especial al dueño de casa, Godoy, quien tendría un proyecto personal en ese polo si es que la Justicia federal de Rawson le complica su continuidad en la fuerza. Luego la Presidente abordó aspectos doctrinarios de estrategia y recordó que en las interrupciones del orden democrático de antaño tuvieron participación sectores externos y civiles del país que nunca se hicieron cargo de su responsabilidad. «También hubo civiles en esa asonada», citó el caso «del último golpe de 1976, al cual espero referirme por última vez como comandante en jefe de las Fuerzas Armadas». Los consoló contra otra máxima: «Hay que mirar el pasado no para llorar, sino para aprender». Las frases -oportunas en momentos de la refriega del gobierno con el campo, a quien acusa de beneficiarse de la logística aportada por adherentes al último gobierno militarsacó un peso histórico a los presentes aunque el escepticismo militar data de largo tiempo como para resolverse en una noche.

    Últimas noticias

    Dejá tu comentario

    Te puede interesar

    Otras noticias