Sin declinar su candidatura presidencial, Jorge Sobisch ordenó ayer paralizar todos los actos de campaña de su partido a nivel nacional, el Movimiento Provincias Unidas (MPU). La prioridad central del gobernador neuquino, informaron sus asesores, es estabilizar la conmocionada situación social de la provincia, adonde ayer arribó un nutrido contingente de activistas de Quebracho (ver nota aparte).
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Las consecuencias inmediatas de la protesta docente fueron las suspensiones de dos actos de campaña. Uno iba a realizarse el viernes 20 de este mes en Lanús junto con algunos dirigentes aislados de Peronismo de Pie (PdP), como Miguel Angel Toma. Pero el más significativo de los eventos sobischistas demorado como consecuencia de la crisis provincial fue el lanzamiento oficial de la campaña presidencial, que estaba previsto para los primeros días de mayo en el Luna Park.
El acto de Lanús había sido reprogramado para el 20 ya que las fuertes lluvias de fines de marzo obligaron a suspender el encuentro originalmente previsto para el 30 del mes pasado. Aunque Ramón Puerta, jefe del antikirchnerista PdP, ya había adelantado que su agrupación no había definido un respaldo orgánico a la candidatura presidencial de Sobisch, el MPU había invitado a algunos de sus dirigentes.
Ahora todo vuelve a fojas cero. Sobisch, que tenía previsto llegar esta semana a la Capital Federal para mantener entrevistas con medios de comunicación y reuniones de trabajo con su equipo de campaña, comandado por el bonaerense Mauricio Silva, canceló todos sus movimientos vinculados a su candidatura presidencial. Sabe que con su provincia convulsionada no hay posibilidades de dar pelea a nivel nacional. Incluso, fuentes sobischistas adelantaron que es muy probable que el gobernador neuquino deba cambiar su estrategia de campaña luego de la muerte del maestro Carlos Fuentealba.
Confrontación
Sobisch basaba su discurso proselitista en los auspiciosos índices económicos y sociales de su provincia para proyectar esos resultados a la Nación, en caso de resultar electo presidente en las elecciones del 28 de octubre próximo. Hasta ahora, las críticas al gobierno eran tangenciales y casi imperceptibles, casi adoptando la línea discursiva del PRO de Mauricio Macri. Pero ahora el sobischismo considera que ingresó en una nueva fase: la confrontación directa con el gobierno de Néstor Kirchner, a quien le atribuyen responsabilidad, por acción u omisión, en los violentos incidentes del fin de semana pasado.
El gobernador ratificó su responsabilidad por la represión policial que causó la muerte de Fuentealba, pero acusó al Presidente de actuar «con hipocresía y cobardía», además de disparar también contra los líderes sindicales y funcionarios. En una fuerte declaración que difundió la Secretaría de Estado de Prensa y Comunicación de la provincia, el mandatario provincial afirmó: «Pongo la cara ante los neuquinos y ante todos los argentinos. De todo lo que pase en la provincia, para bien o para mal, el responsable político es el gobernador y salgo a dar la cara; no me escondo como han hecho muchos otros dirigentes como el propio presidente Néstor Kirchner».
Silva confirmó ayer a este diario que por el momento no está prevista ninguna aparición pública de Sobisch fuera de la provincia de Neuquén.
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