La interna que detonó en la oposición con el enfrentamiento público entre Mauricio Macri y la UCR terminó de configurar una tormenta perfecta que trabó las negociaciones para el reparto de cargos y se trasladó a un estado de indefinición en el Consejo de la Magistratura, de cara al próximo plenario. Son pocos los consejeros que arriesgan que podría haber un acuerdo, este jueves, que permita rellenar los casilleros de cada una de las comisiones en juego, paso ineludible para avanzar en una agenda de trabajo normalizada.
Con la presidencia en manos de Horacio Rosatti se había llegado a una instancia de diseño de cada una de las comisiones -Selección, Disciplina, Acusación, Reglamento, etc-, diagrama que había quedado en blanco a la espera de que los lugares fueran acordados mediante el consenso. La solución aseguraba por un lado que no hubiese una injerencia directa del presidente del Consejo y por el otro podría exhibirse como la inauguración de una dinámica distinta que la aleje de la imagen de terreno de disputa política permanente que no cumplía su función.
Pero el enfrentamiento entre Macri y del gobernador de Jujuy Gerardo Morales, presidente de la UCR motivado en una descalificación del primero a la figura de Hipólito Yrigoyen recalentó las conversaciones que debían entablar dentro del bloque opositor. Morales tiene representación a través de la senadora Silvia Giacoppo, pero la discusión obligó a reaccionar a los radicales, algo que llega a las puertas de la recién llegada Roxana Reyes. Pablo Tonelli es representante del PRO pero Macri también logra terminales entre los abogados como Jimena de la Torre.
En el medio, los jueces están enfrascados en su propia pulseada. Allí están representadas las listas Celeste, Bordó y Compromiso Judicial. La ambición de los magistrados es la presidencia de la Comisión de Selección, un sitial que sirve como palanca para que a su vez, sus candidatos, puedan empezar a caminar la campaña rumbo a noviembre. Los cargos, que generaron un cimbronazo político entre el Gobierno y la Corte, caducan en noviembre. Los representantes de los abogados tendrán por primera vez oportunidad de intervenir en esta estratégica comisión que define e interviene en los concursos.
Increíblemente, en este contexto, el oficialismo parece mostrar un orden dentro del Consejo del que carece en cualquier otro aspecto. Hoy están expectantes de lo que pueda ocurrir ya que si no hay un acuerdo la opción de máxima es que la negociación se traslade a un plenario donde lo que valen son los votos.
Al dividirse en dos la comisión que era sancionatoria y disciplinaria, debería ser la negociación más sencilla: uno para el oficialismo, otro para la oposición. Ni siquiera se alcanzó ese acuerdo mínimo para avanzar en las segundas filas e integración. El dilema es que si sigue todo trabado debiera ser votado el diseño completo o los lugares que hayan quedado empantanados.
El cargo de la vicepresidencia también entra en juego. El abogado Carlos Matterson se muestra activo para secundar a Rosatti como lo venía haciendo con Alberto Lugones en el mandato previo al cambio de ley. Pero eso tampoco está seguro. El interrogante es si la dinámica quedó trabada por motivos propios o si factores exógenos de la política bajaron la orden de trancar también el Consejo.
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