Contacto neoyorquino: De la Rúa y Kirchner se cruzan en EE.UU.
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Fernando de la Rúa viaja a los Estados Unidos y coincidirá en Nueva York con el matrimonio Kirchner, que en los mismos días estará en la asamblea de la ONU y desplegará una amplia agenda en la que seguramente se cruzará con el ex presidente.
Aunque se rocen cuestiones enojosas, como las imputaciones a la SIDE de Fernando de Santibañes por el desembolso de fondos reservados en el Senado. No hay que olvidarlo: el ex presidente y el canciller que se cruzarán en la capital de los Estados Unidos fueron, durante el gobierno de la Alianza, jefe y subordinado. ¿O Bielsa no presidía la SIGEN, por encargo de Chacho Alvarez, en aquella prehistoria? Rodolfo Gil, el embajador ante la OEA, aplicará sus buenos oficios si los malos recuerdos llegaran a arruinar la fiesta.
Después de asistir a la asunción del costarricense Rodríguez, De la Rúa marchará hacia Nueva York. ¿Llegarán a encontrarse Cristina e Inés en alguna boutique? Las dos mueren por carteras y zapatos. Las probabilidades son más altas de lo que se podría suponer. Es que los De la Rúa serán agasajados en Manhattan por el mismo « virgilio» que acompañó a Cristina por la noche neoyorquina. Es Javier Timerman, financista y hermano del cónsul Héctor. Este Timerman conoce al matrimonio radical de los tiempos en que ocupaba Olivos. De visita en Estados Unidos, Antonio y Aíto de la Rúa tenían a este economista como un anfitrión encantador, que les descubrió -como a Cristina, casas de moda y restoranes- la fascinación de hacer picnic en el Central Park, en compañía del primo Coraje Avalos y de algún otro argentino radicado en la ciudad. Al igual que la actual primera dama, también «los chicos» se beneficiaron con los consejos financieros de este trasterrado. Dicen que no llegó, sin embargo, a manejarles dinero en ningún caso. Ecuménicos, democráticos, mientras Héctor, el diplomático, agasaje a los Kirchner, Javier, el banquero, atenderá a los De la Rúa. Será un milagro que no se crucen en alguna mesa. Después de todo, Nueva York es tan variada y cosmopolita que hasta una foto imposible en Buenos Aires, como la de «Lupo» y «Chupete», pasaría disimulada.




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