Los obesos inveterados suelen ironizar con que el mejor régimen es un buen sobretodo azul, que lo adelgaza todo. En otras mediciones, cuando el resultado hiere, algunos intentan crear un metro propio. Ahora que va a las urnas para la reelección, Hugo Chávez no quiere que le audite la OEA las elecciones del 3 de diciembre, y les pidió a los amigos del Mercosur que le creen una brigada propia que le legitime su democracia. Se la organizará Chacho Alvarez, un experto en construcciones y demoliciones.
Hugo Chávez, comandando un tractor, en campaña por su reelección, este fin de semana cerca de Caracas. Las elecciones serán fiscalizadas por sus socios del Mercosur.
Delegados de Néstor Kirchner y Luiz Inácio Lula da Silva serán los encargados de controlar las elecciones presidenciales venezolanas del 3 de diciembre, donde Hugo Chávez se jugará su reelección como jefe de Estado. Antes, otros representantes de los países del Mercosur, fiscalizarán el acto eleccionario del 1 de octubre de Brasil donde será Lula da Silva el que intente vencer en primera vuelta y obtenersu reelección. Esta facultad de los miembros del bloque sudamericano de controlarse a sí mismos cada vez que haya elecciones, será negociada hoy entre el presidente de la Comisión de Representantes del Mercosur, Carlos Chacho Alvarez; el ministro de Relaciones Exteriores brasileño, Celso Amorim, y el asesor en política internacional de la presidencia de Brasil, Marco Aurelio García, en una reunión en el palacio de Itamaraty de Brasilia, la sede de la diplomacia del país vecino. Allí analizarán la creación definitiva de un «Observatorio (sic) de Calidad Democrática», una iniciativa que trajo Hugo Chávez a la cumbre de jefes de Estado del Mercosur de Córdoba, y que apunta a una interpretación de la llamada «cláusula democrática» que figura en el Tratado de Asunción.
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No faltará el opositor a Kirchner que pida -no sin alguna razón- que ese «Observatorio» dirija la lente hacia la Argentina, el país donde gobiernan quienes pierden elecciones. El «Observatorio», que pasaría a cumplir en la región una función que hasta ahora es responsabilidad de la Organización de Estados Americanos (OEA) y, eventualmente, el Centro Carter, se inscribiría en la línea inaugurada por Brasil y la Argentina en los últimos tiempos de prescindir de los organismos mundiales que tienen entre sus tareas reglamentarias, controlar de alguna forma las tareas de los estados miembros. El primer acto en este sentido fue el pago de la totalidad de la deuda externa que los dos países tenían con el Fondo Monetario Internacional (FMI), paso que en los próximos días imitará el uruguayo Tabaré Vázquez.
La intención de este « Observatorio», cuya formación fue aprobada en la reunión de Córdoba y que en las próximas semanas comenzaría a trabajar, es terminar de darle contenido a esa «cláusula», algo que viene demorado desde que se la incluyó dentro del Tratado de Asunción en 1998 durante una cumbre del Mercosur que se concretó en Ushuaia. Ese año, y para frenar una posible llegada al poder del militar paraguayo Lino Oviedo mediante un golpe de Estado, se incluyó en el estatuto de creación del Mercosur este capítulo, por el cual se menciona que los países del bloque deben respetar el sistema democrático para seguir formando parte. Esta «cláusula» nunca terminó de reglamentarse. Sin embargo, volvió a mencionarse a partir de la llegada de Venezuela al bloque, lo que terminó de concretarse en julio pasado. Antes de la firma de este acuerdo de incorporación, varios estados, especialmente europeos, habían cuestionado la alternativa del ingreso de Hugo Chávez; lo que fue defendido por la Argentina y Brasil, los auspiciantes de la sociedad con Venezuela, bajo el argumento de que era una forma de «contener» a Chávez dentro de un bloque con reconocimiento internacional. Incluso Kirchner, en su última cumbre con el español José Luis Rodríguez Zapatero en junio pasado, mencionó esta posibilidad, bajo la garantía de la «cláusula» democrática.
El tema volvió a plantearse en el encuentro de Córdoba, y fue bajo una propuesta de Chávez donde se discutió la creación del «Observatorio» democrático que tendría que trabajar en el contenido de la «cláusula». Así se acordó y la tarea le fue encomendada a Alvarez, bajo la instrucción de que esta reglamentación sea «amistosa» hacia Venezuela.
Así las cosas, la primera medida en este sentido será la de responsabilizar a los propios países miembros del Mercosur (la Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Venezuela) de la fiscalización de la transparencia de las elecciones en estos cinco estados. Esto quiere decir, que el bloque sudamericano reemplazará a la OEA que, hasta ahora, y por mandato de las Naciones Unidas, cumplía esta función, destinada a que un observador objetivo y latinoamericano convalidara la transparencia de las elecciones. De hecho la OEA (donde trabajan varios argentinos como el ex canciller Dante Caputo y el también radical Raúl Alconada Sempe) había sido la que vino cumpliendo esta labor durante las anteriores elecciones venezolanas donde Chávez fue venciendo paulatinamente a sus opositores. Sin embargo, si terminan de reglamentarse a tiempo las funciones del « Observatorio», serán enviados de la Argentina, Brasil y del resto del Mercosur los que cumplan con la tarea de revisar si las garantías constitucionales y republicanas se cumplen el 6 de diciembre, cuando Chávez se enfrente a la alianza encabezada por el opositor Manuel Rosales. Según las encuestas que se publicaron este fin de semana, el ex militar golpista no tendría problemas en vencer, ya que encabezaría las preferencias por 51% contra 18%.
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