Corrupción, sin duda pero ¿dónde?
-
Casa Rosada envió al Congreso el proyecto de reforma electoral: el texto completo
-
LLA lanza un plan en Provincia para formar dirigentes propios con el foco puesto en 2027
Ambito Financiero -que lo hubiera denunciado- tampoco lo conocía. Parece -al menos parece- que ningún periodista lo conocía, que no deja de ser grave falla de los hombres de prensa destacados en el Congreso que saben que se intenta desinformar a la opinión pública usando u ocultando información a los medios.
En el primer escándalo del Senado hace 2 años Jorge Yoma le extrajo tantos fondos al gobierno débil de la Alianza para su lugar de origen, Chilecito, que fue una exageración. Lo hizo para hacerse elegir pero también lanzó a otras provincias a pedir en exceso y terminó en tantas «mangas» que la versión que más se creyó fue que ése fue el origen del escándalo y no coimas personales como interpretó Antonio Cafiero.
De Barrionuevo no hace falta decir mucho más. Es un personaje nefasto para el país. Otro «tigre negro» (no le caben ya más manchas). Autor de la famosa autoconfesión de que «en la Argentina nadie gana la plata trabajando». O su otro no menos famoso apotegma: los funcionarios públicos para salvar el país «deben dejar de robar por lo menos por 2 años».
Cuando sobreviene en 1999 el gobierno de la Alianza presidido por Fernando de la Rúa se interviene el PAMI con aquella estrella fugaz que encadilaba a De la Rúa, Cecilia Felgueras, y Graciela Fernández Meijide. La intervención dispuso, como primera medida, intervenir todas las filiales del PAMI, menos una: San Martín en la provincia. Precisamente porque San Martín es el feudo base de Barrionuevo involucrado con empresas fúnebres y escándalos en el PAMI.
Fue «ultramenemista», luego «ultraduhaldista» y ahora «ultra no se sabe».
• Corrupción
Con Jorge Yoma y Jorge Busti (justicialista entrerriano primero menemista, luego opositor a Menem, después de nuevo con el riojano y finalmente ahora coqueteando con Adolfo Rodríguez Saá), Barrionuevo hace y deshace en esa Comisión de Trabajo del Senado. Y manipulan legisladores para firmas, hacen canjes con ellos y a los otros los eluden violando normas legales para sancionar leyes.
Frente a esa corrupción nadie dice nada en la Argentina. Todos se quedan en silencio -desde periodistas hasta legisladores- cuando no menos de 6 lobbystas permanentes del monopolio «Clarín» -todos los conocen- giran por los despachos del Congreso haciendo sancionar leyes deplorables como la «de quiebras», la nueva «cultural» para las deudas de «Clarín» y la «de radiodifusión» para ponerle prisión al poseedor de una radio no autorizada, aunque estos medios sean pilares de la libertad de expresión y difusión.
El sueño de los sindicalistas Barrionuevo y Zanola se está cumpliendo: aprobaron media ley en el Senado bajo cuerda y anómalamente (saltearon inclusive el dictamen de comisiones que debían intervenir); si no la aprueba Diputados será porque «fueron coimeados» y si la sanciona pero con sentido común la veta el Ejecutivo, el coimeado será éste entonces. Nadie denuncia a Barrionuevo y Zanola. Nadie dice que ese «2% a los créditos para los bancarios» era una exacción a la gente y que fue derogado en 1996 cuando aún el gobierno Menem mantenía su fuerza e iba minando los privilegios sindicales. Tanto era así que el gobierno de Menem decae luego de un viaje a Roma donde designa para Trabajo al en ese momento embajador en Italia, Erman González. El nuevo ministro pactó con los sindicalistas de capa caída en busca de la reelección de Menem y se acabó en los dos últimos años el progreso de aquella gestión presidencial para hacer crecer el déficit fiscal, que llevaría al estallido del 20 de diciembre pasado.
• Hipocresía
Pero hoy, en la hipocresía argentina de tapar sus verdaderos males, se trata de que todo gira alrededor de «los banqueros», no del bochornoso proyecto de ley. Veamos los absurdos que se están dando:
1) Un legislador no puede entrevistar a un banquero fuera del Congreso. Cabe preguntarse ¿por qué? ¿Por qué el legislador puede entrevistarse con empresarios, con periodistas en bares, oficinas o cenar con ellos? Es un argentinismo, que está presuponiendo la indecencia del legislador y de quien lo entrevista. En el resto del mundo no sucede.
2) Las fuerzas vivas de la ciudadanía -excepto el monopolio «Clarín»- e inclusive dependencias oficiales no puedan tener lobbystas tipo Bercún para enterarse qué tejes y menejes están haciendo los legisladores. Otro argentinismo: los lobbystas existen en Estados Unidos y en la Argentina en todas las actividades productivas. Lo que aquí se está diciendo es lo mismo que nuestros legisladores son propicios a la corrupción y por eso no puede haber lobbystas que los tienten, así como suprimiendo esa actividad la Argentina se vuelve decente. Los lobbystas más simples se utilizan frente a deshonestas tácticas legislativas para sacar ocultamente leyes, como Barrionuevo y Zanola ahora, y no quieren lobbystas que informen y difundan esas trampas porque ese lobbysta -y algunas veces el periodismo- son las únicas fuentes que permiten saber a indefensos ciudadanos qué se está tramando en su contra en el Congreso. Por eso no sorprende que a Bercún lo hayan contratado desde el Ministerio de Economía hasta el Banco Central, además de entidades privadas: la manipulación de proyectos para sorprender con leyes aprobadas cuando no hay más remedio es un clásico de nuestro Parlamento, lamentablemente.
3) Los banqueros en la Argentina son seres con limitaciones anticonstitucionales: por caso si son extranjeros no pueden hablar con sus embajadores ni diplomáticos en el país. Si son argentinos tampoco. Si hay gestión de leyes que obligarán a los banqueros a recargarles 350 millones de pesos por año a los sufridos tomadores de crédito ¿cómo no va a haber lobbystas y entrevistas si esos recargos y sus consecuencias no las pueden explicar ni los propios legisladores que acaban de confesar que no las conocían ni el alcance de los que les hicieron votar subrepticiamente Luis Barrionuevo y Zanola?
4) Dentro de esta hipocresía argentina lo demás importa poco. Todo juez -en este caso Claudio Bonadío- siempre goza del agrado de poder tener armas contra senadores, que son los que les pueden ejecutar el juicio político.
• El Fondo
Varios senadores -Juan Carlos Maqueda, titular del Senado entre otros- sólo provocan las sonrisas satisfechas de Barrionuevo y Zanola cuando dicen que por «esa ley de 2% sobre el crédito bancario» los banqueros le piden al Fondo Monetario que no les apruebe el acuerdo de ayuda a la Argentina.
Es una torpeza. Como cuando en 1988 Raúl Alfonsín había destrozado al país con su política dirigista y se lanzó a creer -y se dice que hasta lo creyó- que los organismos internacionales no lo ayudaban por mal gobernante sino porque les aconsejó así Domingo Cavallo.
Hoy el Fondo Monetario tiene veinte motivos -y anteriores a este proyecto de ley- para demorar el acuerdo con la Argentina.
Eso sí: observar con la elementalidad que cualquier medio («Clarín») o cualquier sindicalista pueden sacar leyes desatinadas y para sus intereses particulares en la Argentina indudablemente traban cualquier ayuda externa.
Y no precisamente porque un banquero tenga que ir a pedirlo. Asumamos que los males son nuestros. Las incongruencias, las mezquindades, el desprecio por los demás y por el país son bien criollos. No seamos hipócritas y dejemos en evidencia a los verdaderos culpables.




Dejá tu comentario