27 de septiembre 2001 - 00:00

Crece la acción contra fondos del terrorismo

París - El llamado del Grupo de los Siete principales países industriales (G7) y de Estados Unidos para bloquear los fondos de las organizaciones terroristas comienza ya a dar ciertos frutos, al conocerse el respaldo de algunos importantes paraísos fiscales y al producirse movimientos más decididos en los organismos internacionales encargados de combatir el lavado de dinero.

En ese sentido, las autoridades de las islas Bahamas afirmaron ayer que aplicarán nuevas medidas contra el lavado de dinero, mientras que las de Liechtenstein dijeron que firmarán la Convención de la ONU de 1999 para la represión del financiamiento terrorista.

Además, el Banco de Pagos Internacionales (BIS) anunció ayer en Basilea, Suiza, que ha comenzado a elaborar una lista de posibles sospechosos en relación con la trama financiera que posibilitó los atentados del último día 11 en EE.UU. El listado, dijeron voceros de la entidad, será entregado a los principales bancos centrales del mundo.

Pero a pesar de los avances, habrá serios desafíos tanto para el sistema financiero como para los organismos que intentan controlar el masivo flujo mundial de capitales.

La principal institución que lucha contra el lavado de dinero es el GAFI. El Grupo de Acción Financiera sobre lavado de dinero, que tiene su sede en París y funciona dentro de la estructura de la OCDE, tiene como tareas proponer a nivel global recomendaciones -por el momento existen 40- para adecuar las legislaciones nacionales a la lucha contra el lavado de dinero. El organismo, al que pertenecen 31 países, territorios y organizaciones, incluida la Argentina, establece también evaluaciones de los sistemas jurídicos y los organismos de control de todos los países del mundo. Aquellos con sistemas deficientes son incluidos en una lista de países no cooperativos -entre los que figuran los paraísos fiscales del Caribe y el Pacífico, además de Rusia, Israel, Filipinas y el Líbanoque pueden ser sujetos a sanciones económicas.

• Deficiencias

Pese a que ya se avanzó mucho en temas de cooperación para el control del sistema financiero, y el GAFI se convirtió en un organismo de presión para que los Estados adecuen su legislación en materia de lavado de dinero, el sistema de sanciones presenta todavía serias deficiencias. Sin embargo, un funcionario de la institución, que prefirió guardar el anonimato, dijo ayer a Ambito Financiero que sin duda, tras los atroces atentados del 11 de setiembre en Estados Unidos, éste será uno de los temas cruciales de la próxima reunión plenaria que tendrá lugar en febrero en Hong Kong.

Las negociaciones, señaló la fuente, serán arduas, sobre todo entre los países que quieren asimilar la evasión impositiva al lavado de di-nero y aquellos más reticentes a hacerlo.
La posición de Estados Unidos estuvo tradicionalmente en el segundo grupo, pero posiblemente cambiará después de los últimos atentados.

Hablando el martes por la cadena noticiosa francesa LCI, el secretario ejecutivo del GAFI,
Patrick Moulette, predijo también una intensificación de la lucha contra el dinero sucio y señaló que el organismo pedirá a los países miembros que consideren al financiamiento del terrorismo como un crimen en sus códigos penales.

Según el diario británico «The Guardian», para frenar el flujo de divisas hacia grupos extremistas habría que alterar totalmente la actual estructura del sistema bancario ya que hay tres características dentro del sistema financiero que presentan dudas éticas. Una es la existencia misma de los paraísos financieros de los que se benefician delincuentes y empresas legítimas que buscan evadir impuestos. La segunda es la práctica, en todas partes y no sólo en los paraísos fiscales, del lavado de dinero, donde ganancias obtenidas ilícitamente se transforman en inocentes depósitos bancarios. La tercera es la tradicional práctica de los bancos de no hacer demasiadas preguntas respecto a la procedencia del dinero.

Esto es muy evidente en Europa, donde la banca suiza, por ejemplo, fue santuario de los fondos nazis durante y después de la II Guerra Mundial. En la City londinense, centro del mercado internacional de bonos europeos, prevalecen los «bearer bonds», que permiten ocultar la identidad del propietario.

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