10 de octubre 2001 - 00:00

Crece la presunción de que los casos de ántrax fueron atentados

Varias ciudades de los EE.UU. vivieron ayer una jornada de pánico, en medio de extraños episodios que evocaron la posibilidad de un atentado bioterrorista. En Kentucky, 200 empleados de la DGI norteamericana fueron puestos en cuarentena después de que llegara a la sede un sobre con una sustancia blanca indeterminada. En Washington, debió evacuarse una estación de subte después de que un desconocido derramara un líquido sospechoso en un vagón. Al menos 35 personas fueron atendidas por presentar síntomas de intoxicación, pero se cree que eso se debió a la inhalación de los gases lacrimógenos usados para reducir al agresor. Crece la certeza de que los casos de ántrax detectados en Florida fueron producto de un atentado.

Miami (ANSA, AFP, DPA y EFE) - Diversos expertos coincidieron ayer en adjudicar la aparición del brote de ántrax en Estados Unidos a una acción intencional, analizando el tipo de contagio registrado y las características de la bacteria. Los sanitaristas afirman que es prácticamente imposible la aparición consecutiva de dos casos de la enfermedad, aunque el FBI y el gobierno de George W. Bush se resisten por ahora a confirmar que se trata de un ataque terrorista bacteriológico. Hasta el momento se registraron dos casos en tanto que existen sospechas sobre otros dos, mientras crece una ola de pánico en Estados Unidos.

El jefe de epidemiología del Departamento de Salud de Florida, Landis Crockett, afirmó que los dos casos de la enfermedad reportados hasta ahora son suficientes para suponer una intervención humana. «Las posibilidades de tener dos casos de ántrax al mismo tiempo son de una en mil millones», aseguró. Por su parte, el senador por Florida Bob Graham citó al director del Centro Federal para el Control de Enfermedades, Jeffrey Koplan, quien le habría dicho en persona que de acuerdo con los casos analizados, la probabilidad de un contagio espontáneo con la bacteria es «casi nula» y va «de cero a ninguna».

Casi un millar de personas que tuvo contacto en el último tiempo con el edificio en donde se contagiaron dos personas fueron examinadas ayer y varios centenares fueron puestas en cuarentena en diversas ciudades de Estados Unidos (ver aparte). El viernes pasado había muerto a causa del ántrax Bob Stevens, jefe de American Media Inc., editora de diarios sensacionalistas de West Palm Beach, Florida, en tanto que permanece internado en estado estable por la misma causa Ernesto Blanco, empleado de la misma empresa, de 73 años.

El diario «The Washington Post» había informado en la edición de ayer que podría haber otro caso en Virginia. Médicos de un hospital local confirmaron que el paciente padece problemas pulmonares pero sus exámenes «resultaron negativos en torno del ántrax». Esta persona también estaba vinculada a American Media y ayer se le realizó la contraprueba para tener un veredicto definitivo.

Investigación criminal

Los agentes del FBI descartaron que también padeciera la enfermedad la bibliotecaria de la misma empresa, Martha Moffett, de 67 años, quien recibió tratamiento por una presunta pulmonía hace dos semanas en el mismo hospital en donde falleció Stevens. Moffet también se encontraba a la espera de los resultados definitivos.

«Es claro que esto puede convertirse en una investigación criminal», afirmó el secretario norteamericano de Justicia, John Ashcroft. Sin embargo, esos dichos fueron relativizados por el presidente George W. Bush, quien calificó a los brotes como «un incidente muy aislado. Tomamos muy en serio cualquier información porque creemos que estamos tratando con gente diabólica».

Si bien los agentes de sanidad e higiene ambiental encendieron todas las luces de alerta, para el FBI el caso aún se circunscribe a «un tema de salud pública». Solamente 18 casos de ántrax por inhalación se registraron en Estados Unidos en el siglo XX y la última víctima mortal se produjo hace 25 años. La bacteria bacillus anthracis que provoca la enfermedad puede permanecer en «estado latente» en un ambiente durante varios años.

Los investigadores sostienen que el agente que desató el brote de ántrax probablemente ingresó en el edificio de American Media entre el 23 y el 25 de setiembre.

El lunes el FBI entrevistó a un supuesto pasante de origen árabe que trabajó en la empresa y que, al terminar su desempeño, escribió un correo electrónico que indicaba «les dejo un regalo, ja ja», según la revista «Newsweek». Ese mismo medio informó que una semana antes de los atentados terroristas del 11 de setiembre, se recibió en el edificio una carta para Jennifer López, con una sustancia «blanca y jabonosa».

En tanto, el diario «The Miami Herald» dio cuenta que al menos dos suscriptores de uno de los tabloides editados por American Media corresponden a los nombres de dos de los terroristas que perpetraron los ataques contra las Torres Gemelas.

El Centro Federal para el Control de Enfermedades, con sede en Atlanta, envió dosis de antibióticos para dos semanas que serán distribuidas en unas 300 personas que trabajan o visitaron el edificio de la editorial que se encuentra clausurado y 920 personas fueron examinadas para prevenir nuevos casos.

Desde el mismo momento en que se produjeron los atentados contra Washington y Nueva York se encendieron los alertas en torno de un posible ataque químico o bacteriológico. El secretario de Estado del Foreign Office británico, Ben Bradshaw, confirmó ayer que la organización de
Osama bin Laden, Al-Qaeda, «intentó conseguir armas biológicas en los últimos diez años y posiblemente tengan algunas».

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