10 de octubre 2001 - 00:00

Crece violencia en Pakistán: 5 muertos

Quetta, Pakistán (AFP, EFE, Reuters, ANSA, DPA) - Islamistas radicales, la mayoría refugiados afganos, se enfrentaron ayer por segundo día consecutivo con la policía en la provincia paquistaní de Baluchistán, con una consecuencia de cinco muertos y numerosos heridos. La tensión creciente entre el gobierno y los extremistas llevó al presidente Pervez Muhsarraf a prorrogar la detención de tres clérigos, uno de ellos jefe del partido protalibán Jamiat Ulema e Islam.

Los choques empezaron cuando la policía impidió la entrada de un centenar de islamistas en Quetta, capital de Baluchistán, según el ministro de Defensa de la región, Azmat Hanis Orakzai.

Irritados por los aviones estadounidenses y británicos que sobrevolaban en ese momento la ciudad, probablemente para bombardear Kandahar, los manifestantes incendiaron un puesto de policía. Según fuentes policiales, tres personas murieron por disparos de los uniformados y luego falleció un niño en un hospital por razones que la policía dijo desconocer, mientras que un quinto manifestante falleció en otra protesta en el norte de la provincia.

• Más agresión

La multitud enfurecida quemó un retrato del ex rey Zahir Sha, exiliado en Roma desde 1973, que en las últimas semanas encabezó negociaciones para la instalación de un gobierno de transición que suplante a los talibanes, en el poder en Kabul desde 1996.

La estabilidad de Musharraf en el poder jaqueado por los extremistas es considerada clave por Estados Unidos no sólo por la operatividad de las tropas por cielo y tierra, sino por el poder nuclear con que cuenta el país. Los islamistas paquistaníes, que precisamente educaron a los talibanes, tienen una influencia directa en un sector de la población y en parte de las fuerzas armadas, lo que motivó que el presidente militar diera de baja el lunes a tres altos jefes protalibanes del ejército y los servicios secretos.

Nazimuddin Shamzai
, uno de los clérigos paquistaníes que había encabezado en setiembre una misión para convencer a los talibanes de que expulsaran a Osama bin Laden de acuerdo con el pedido de EE.UU. tras los ataques terroristas, se mostró partidario de la Yihad -guerra santa- «de todos los musulmanes» tras los ataques de Estados Unidos.

• Víctimas

Desde el inicio de las manifestaciones, el lunes en Quetta, al menos seis personas murieron y 28 resultaron heridas, pero fuentes policiales afirmaron temer que el número de víctimas sea mayor.

En este contexto, las autoridades paquistaníes confirmaron el arresto domiciliario de tres líderes islamistas,
Maulana Fazlur Rehman, jefe del Jamiat Ulema e Islam (JUI); Samiul Haq, responsable de una facción del JUI, y Azam Tariq, jefe de un grupo extremista sunnita, el Sipah i Sahaba Pakistán.

Por otro lado, en Bagdad se manifestaron miles de iraquíes contra los bombardeos, llevando pancartas que decían: «Abajo EE.UU.» y «Abajo las agresiones contra Afganistán». Las protestas se producen mientras aumenta en Irak el temor a ser el próximo objetivo de un ataque estadounidense, en el marco de su campaña antiterrorista. Estados Unidos presentó una carta a Naciones Unidas en la que avisa que la lucha antiterrorista podría extenderse «a otras naciones», además de Afganistán.

En tanto, cientos de personas se manifestaron en Indonesia, con concentraciones en Yakarta, en Surabaya, segunda ciudad del país, y en Makasar. En la capital la movilización se tornó tensa cuando la policía efectuó disparos de advertencia contra un centenar de manifestantes del Frente de los Defensores del Islam (FPI) que trataban de ingresar. Indonesia dio su apoyo a Washington en la operación antiterrorista.

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