El bloque peronista del Senado corría anoche serio riesgo de fracturarse después que ayer la duhaldista Mabel Müller le pidió a Miguel Pichetto que renuncie a la presidencia de esa bancada por sus declaraciones contra Daniel Scioli. El vicepresidente había abogado por una campaña si agresiones, lo que motivó una respuesta del ultraleal a la Casa Rosada Pichetto en la que prácticamente le ordenó callarse la boca y no meterse en la campaña electoral. Müller ayer le contestó al jefe de la bancada, le pidió la renuncia y anticipó que presentará una cuestión de privilegio en el recinto en la sesión planeada para hoy. Eso significa que también habrá al mediodía una reunión del bloque PJ y ése será el momento para que la bonaerense se cruce con Pichetto y midan fuerzas. Como era obvio, Pichetto, desde Rosario, donde concurrió como organizador del micro de senadores al acto de lanzamiento del Frente para la Victoria, negó que fuera a renunciar.
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El episodio, por sí mismo, podría considerarse sólo el final de los mentideros que corrieron en el gobierno en torno al altercado con Scioli -por el que, entre otras cosas, lo dejaron solo en la cena de Conciencia al faltar ministros que incluso debía hablar en ese evento-, pero los duhaldistas lo tomaron como la excusa ideal para vengar el trago amargo que debieron pasar en Diputados cuando el kirchnerismo les forzó la renuncia de José María Díaz Bancalari como presidente del bloque por integrar la lista junto a Hilda Chiche Duhalde.
La secuencia de la puja en el bloque PJ comenzó ayer, cuando Müller anunció desde la localidad bonaerense de 25 de Mayo que planteará en la sesión de hoy del Senado una cuestión de privilegio por los dichos de Pichetto: «Sin ser candidato se inmiscuye en la campaña agraviando al presidente de la Cámara que sólo pidió cordura. Si quiere inmiscuirse en la campaña que tenga la misma dignidad de Díaz Bancalari y renuncie a la presidencia del bloque»; y continuóMüller: «Con su indebida,desmedida y desleal conducta, agravió al Senado de la Nación y a su presidente».
Pichetto, desde Rosario, reaccionó con pánico antes que más senadores comenzaran a hacer comparaciones respecto de su desembarco en la campaña como espada defensora de los Kirchner -un papel mediático por el que compite desde que se inició la actual presidencia-: «La diferencia política entre la Cámara de Diputados y la de Senadores es absoluta, por eso la comparación (con Díaz Bancalari) no es pertinente».
• Desmentida
« Enel Senado el bloque mayoritariamente está unido detrás del proyecto del presidente Kirchner y de la conducción política del bloque», dijo y acto seguido desmintió cualquier posibilidad de que presente una renuncia a la conducción de la bancada. Müller adelantó oficialmente que durante la sesión convocada para hoy pedirá una cuestión de privilegio contra el jefe del bloque, pero ambos senadores deberán verse la cara antes en la reunión de bloque peronista que antecede normalmente a una sesión.
Las declaraciones del martes de Pichetto contra Scioli no fueron bien recibidas, en realidad, por ningún senador. La vocación del presidente de la bancada PJ por dejar claro su oficialismo fue en este caso mucho mas allá que en anteriores ocasiones: «Sus declaraciones no contribuyen, a 60 días de las elecciones, al interés del gobierno. Es como decir: `No, esta campaña está mal planteada, yo voy a hacer otra cosa'. Creo que no contribuye a 60 días de las elecciones al interés del gobierno del que formamos parte y en el que estamos trabajando juntos. El jefe de la campaña es el Presidente, y el estilo, la estrategia, los espacios de colisión, la definición de los adversarios, le corresponden al Presidente», dijo de Scioli y remató: «Hay un exceso de verbalización, de plantear siempre la autonomía, el librepensamiento».
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