Cristina de Kirchner publicó la nota en el blog de Aníbal Fernández y la difundió por su cuenta en Twitter.
"Fue un político modelo de la Argentina, que nació y murió en Santa Cruz. Fue uno de los tantos patriotas que imaginó la utilización de la energía del río Santa Cruz". Con esa frase recordó Cristina de Kirchner en agosto pasado al ex gobernador santacruceño Jorge Cepernic, en un acto en El Calafate. La admiración de la Presidente por el ex mandatario elegido democráticamente en 1973, derrocado en 1974 y detenido ilegalmente por la dictadura militar en 1976, la llevó a escribir una nota que fue difundida a través de su cuenta @CFKArgentina de la red social Twitter.
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En el texto, que también publicó en el blog de Aníbal Fernández, Cristina utiliza elogios a Cepernic para cuestionar el rol del ex fiscal del "Juicio a las Juntas" Julio César Strassera durante la detención ilegal del testigo de bodas del matrimonio presidencial.
Los embates contra el ex funcionario no son nuevos. El Gobierno nacional acusa a Strassera de "maltratar a los detenidos durante el Proceso", en referencia al trato que recibió en cautiverio Lidia Papaleo de Graiver tras la venta de Papel Prensa. Strasssera denuncia que el Gobierno nacional usa la "causa de los derechos humanos con fines políticos".
El ex gobernador Cepernic fue un histórico dirigente del peronismo santacruceño que contó con el apoyo explícito para ir a las urnas de Juan Perón desde el exilio, pero que se enfrentó años más tarde con Isabel Martínez y José López Rega, lo que provocó su derrocamiento el 7 de octubre de 1974. Luego de perder el cargo, estuvo preso cinco años en el penal de Magdalena y otro tanto en una estancia cercana a El Calafate. Murió el 18 de julio pasado a los 95 años.
Cuando esta mañana vi una foto donde dirigentes de la Unión Cívica Radical homenajeaban al ex fiscal Strassera, me vino a la memoria otra imagen: la del momento en que conocí en 1982, a Don Jorge Cepernic, en la cocina de la casa de su estancia, a pocos kilómetros de El Calafate.
La cocina era tan sencilla y cálida como él.
Habíamos viajado a ese pueblo entrañable con Néstor y otros compañeros para iniciar la campaña de afiliación al partido. Es que, después de la tragedia de Malvinas, "las urnas dejaban de estar bien guardadas". Era un invierno muy crudo y estaba todo nevado. Hacía poco que a Don Jorge le habían levantado la libertad vigilada, luego de haber estado preso por muchos años en la cárcel de Magdalena. Su detención había estado fundada en el hecho de estar incluido en las actas de responsabilidad institucional y colateralmente, estar investigado por la CONAREPA, instituciones creadas por el autodenominado Proceso de Reorganización Nacional. Así lo conocí. Generoso, buena gente, nos recibió como si hubiéramos sido amigos de años. Me contó sus anécdotas de cautiverio junto a otros dirigentes de nuestro partido.
Años más tarde, bien avanzado el proceso democrático, un día de larga charla volvió a salir como tema de conversación, el juicio a las Juntas Militares y por primera vez, hizo referencia a las razones y la forma de su detención en 1976. Estaba en un cine de esta Capital Federal junto a otro compañero, viendo la película Tora Tora. De golpe, se encendieron las luces y vio como entraban fuerzas conjuntas para llevárselo detenido. Como era de esperar en esos casos, se presentó inmediatamente un pedido de habeas corpus. El Juez, no recuerdo su nombre, le corrió vista al Fiscal. Este Fiscal dictaminó que no se hiciera lugar al pedido de libertad, porque las actas del autodenominado Proceso de Reorganización Nacional eran constitucionales y, por lo tanto, las actas de responsabilidad institucional -que no imputaban ningún delito y solo decían quien tenía que estar preso- también lo eran.
Ese Fiscal duro en sus apreciaciones y firme en sus convicciones a la hora de hacer cumplir el Estatuto del autodenominado Proceso de Reorganización Nacional, era Julio César Strassera. Don Jorge estuvo varios años detenido hasta recuperar la libertad.
Siempre me pregunté, cuántos habeas corpus y otros tantos argentinos o argentinas, habrán corrido la misma suerte. Presos sin ninguna razón ni causa, sin juez, sin derechos, sin garantías y cuántos de esos, tal vez nunca fueron liberados porque aún continúan detenidos desaparecidos.
Don Jorge falleció hace muy poco. Era un hombre íntegro a quien por supuesto, debieron liberarlo después de años, sin poder encontrarle ninguna razón, ni hecho de que acusarlo. No tenía rencores pero tenía una maravillosa memoria, memoria que parece faltarle a algunos.
Vaya pues, mi recuerdo a Don Jorge Cepernic, un hombre de verdad. Uno de esos a los que los homenajes no le gustaban pero que, sin lugar a dudas, tenía razones más que suficientes para recibirlos.
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