El príncipe Felipe de Borbón parece señalar también al uruguayo Tabaré Vázquez por su responsabilidad en el conflicto por la pastera de Botnia, que sumó el fracaso de la mediación de la Corona española. Del otro lado, el boliviano Evo Morales ríe frente a un pleito que le es totalmente ajeno.
Cristina de Kirchner le puso ayer a Tabaré Vázquez la misma trampa que utilizó siempre su esposo para referirse al conflicto por la pastera de Botnia: primero le agradeció su presencia y arrancó un fervoroso aplauso de legisladores y mandatarios extranjeros, y después lo hizo responsable por el pleito que divide a ambos países.
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«Esta situación que hoy atravesamos no nos es imputable. Fuimos a La Haya porque se violó el Tratado del Río Uruguay», remarcó la ex senadora mirando fijo al palco donde se ubicaba el presidente de Uruguay junto al príncipe Felipe de Borbón y el presidente de Bolivia, Evo Morales. Fue, sin duda, el pasaje del discurso que mayor tensión política generó.
La expresión del rostro del uruguayo pareció denotar sorpresa e incomodidad, aunque evitó cualquier tipo de gesto que pudiera sumar argumentos a la cachetada recibida.
No había recuperado todavía los colores cuando Cristina de Kirchner redobló: «Este y no otro es el conflicto», advirtió.
Pareció aludir, en ese sentido, a los cortes de ruta que protagonizan los asambleístas entrerrianos para protestar contra la papelera Botnia, instalada en Fray Bentos, frente a la ciudad de Gualeguaychú.
Milagro
De todas formas, le aseguró a Vázquez, hablándole directamente: «No va a tener de esta Presidenta un solo gesto que profundice las diferencias que tenemos».
El mismo ejercicio de tira y afloje había utilizado Néstor Kirchner en la Cumbre Iberoamericana de Presidentes que se realizó en noviembre en Chile.
Con todo, ayer el presidenteuruguayo saludó a Cristina de Kirchner al término de su discurso en el Congreso, aunque fue menos efusivo que otros colegas de América latina. Y a pesar del reto, la ceremonia pareció un milagro de civilidad: ni un solo asistente en el recinto lanzó un abucheo. Hasta el ingreso de Tabaré fue recibido con aplausos.
Más temprano, Tabaré había arribado en helicóptero al Aeroparque metropolitano y tras el acto de asunción de Cristina regresó rápidamente a su país, tratando de esquivar un potencial escrache de los ambientalistas, que habían llegado hasta Buenos Aires con ese objetivo.
El mandatario uruguayo se dirigió en auto hacia el Con greso de la Nación, donde se desarrollaba la ceremonia de asunción de la Presidente y el vice.
Previamente, el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, afirmó que en el gobierno nacional valoran la presencia de Tabaré Vázquez en el país «al menos» por «cuatro horas» e instó a «saldar las diferencias» con el vecino país.
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