Cristina imagina que le facilita el futuro
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Un envío tímido, de 70 millones sobre el fin de semana, sirvió para que Schiaretti imagine una contención que, por ahora, los Kirchner no están dispuestos a darle. Así y todo, esta semana -o a más tardar la próxima- el gobernador podrá volver a pisar Balcarce 50.
El diálogo, aun con los más críticos, quiere ser presentado como el indicador de que en esta época, rigen otros modos. En ese show, aparece también la cumbre con Mauricio Macri programada para este martes. Pasarán, además, otros gobernadores.
También, por otras vías, se avanzan en contactos en el Congreso para recuperar el diálogo que destruyó la beligerencia en torno de las retenciones móviles. Una vez más, para la Casa Rosada, el límite es Elisa Carrió. «No quiere hablar: su negocio es otro», dejan constancia.
Nuevamente, el gobierno colocará al Congreso en el ojo público: esta semana comenzarán los diálogos preliminares para el tratamiento de la reestatización de Aerolíneas Argentinas y de la ley que fija movilidad a las jubilaciones. El primer asunto amaga con desatar polémica.
El respaldo a Guillermo Moreno, que inquieta a Massa -al aceptar suceder a Alberto Fernández dio por hecho que las horas del secretario de Comercio estaban contadas- y el indicio de que no hará cambios en su staff buscan clausurar dos interrogantes recurrentes.
Pero esos dichos no bastan para apagar las incertidumbres puertas adentro. No está descartada la alternativa de que el INDEC pase a manos de la Jefatura de Gabinete.
Normalizar el Instituto, más que el desplazamiento de Moreno en sí, sigue siendo la gran cruzada silenciosa de Massa,
En adaptación, Massa comenzó a operar a dúo con Randazzo. Ese vínculo es altamente inflamable pero, por ahora, los dos ministros políticos del elenco cristinista, quieren evitar entreverarse en riñas domésticas que remitan al clásico De Vido-Alberto F.
Por lo pronto, la llegada de Massa fue menos accidentada de lo imaginado.
Consolidó relación, construida cuando uno estaba en la ANSeS y la otra en el PAMI, con Graciela Ocaña; y comenzó a remontar antiguas acechanzas mutuas con el ministro de Planificación.
Entre tanto, Cristina de Kirchner se dedicará a uno de sus pasatiempos favoritos: los eventos extraterritoriales. Desde anoche, y hasta el martes al atardecer, la agenda K palpita al ritmo de las visitas del brasileño Lula da Silva y el venezolano Hugo Chávez.
Una foto pública, gestos amables de Lula, son la receta previsible a la que recurrirá el gobierno. Con Chávez, con quien quedó pendiente una charla en Olivos de su anterior visita, el juego coreográfico llegará todavía un poco más lejos.
Mañana, Chávez se mostrará con la Presidente en un acto en el conurbano profundo donde se inaugurarán obras realizadas por la cooperativa de construcción de Madres de Plaza de Mayo. Invita Hebe de Bonafini, quien habla más seguido con Chávez que con los Kirchner.




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