Gerardo Morales, como presidente de la UCR y candidato a vice de Roberto Lavagna, fue el encargado de cerrar listas y alianzas en todo el país. Desde una posición de casi destrucción del partido radical tuvo suerte en algunos distritos, pero conflictos como los de la UCR porteña o dentro de la misma alianza con Lavagna diluyeron la oferta electoral.
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Reconoce que esos efectos de múltiples listas colectoras debieron evitarse. Además, culpa al gobierno por haber frenado en la Justicia todas las investigaciones por denuncias penales en su contra. Veamos el diálogo.
Periodista: ¿Cómo queda el saldo para ustedes después del cierre de listas?
Gerardo Morales: Nosotros cerramos bien en todo el país. En la provincia de Buenos Aires, de 134 distritos hemos cerrado en 126. En Santa Cruz tenemos un frente donde van todos unidos, pero 90% de los sublemas van con la fórmula Lavagna-Morales. En los distritos más importantes hemos cerrado muy bien. Como en Santa Fe, en Córdoba, en Mendoza. Después del gobierno somos los únicos que tenemos candidatos en todas las categorías para cargos en todo el país.
P.: ¿El resultado de Santa Fe cómo los dejó?
G.M.: El frente que llevó a Binner que quedó con 150 municipios y de ésos 116 son radicales. Entre ellos está la ciudad de Santa Fe, donde ganó el rector de la Universidad del Litoral. De los 28 diputados provinciales que le tocaron al frente, 10 son socialistas y 10, radicales.
P.: ¿En la Capital Federal qué pasó?
G.M.: No se logró un acuerdo por la lista de diputados. Tendríamos que haber llevado una sola lista, es una pena.
Perspectiva
P.: Con esa dispersión de las listas colectoras en todo el país ¿qué pasará con el bloque de diputados del radicalismo en el Congreso?
G.M.: Los que ingresen por la lista tres estarán en el bloque radical. Me parece que vamos a estar mejor que ahora.
P.: ¿Cómo la ve a Cristina de Kirchner de aquí al 28 de octubre?
G.M.: Mal, perdió el rumbo y la iniciativa. Le está explotando el modelo de poder. El problema de Córdoba termina resultando una pelea interna del gobierno; para sostener el resultado de Juan Schiaretti no le quedó otra que arreglar con De la Sota. El ahora acérrimo «apoyador» de la candidatura de Cristina era hasta hace unos días un crítico absoluto. El gobierno está en retirada, perdió también la iniciativa política.
P.: ¿Cómo será el ambiente político de los próximos dos meses?
G.M.: Se está acelerando el tema inflacionario. En el medio otras cosas meten más ruido: la pelea con Shell genera desabastecimiento, incremento en el precio de combustibles. Hay cosas que no se pueden negar: el kilo de tomate en Jujuy cuesta ocho pesos cuando antes lo tiraban a la calle porque sobraba producción.
P.: Hay días en que parece que las denuncias penales contra el gobierno hubieran desaparecido de los tribunales. ¿En qué estado están las investigaciones de temas como Skanska, Greco, la bolsa de Miceli?
G.M.: Está todo parado. Nosotros ratificamos las denuncias del tema de la valija de Guido Antonini Wilson. Ratificamos la denuncia contra Ricardo Jaime por los 15 millones de pesos que le entregó como subsidio a Sergio Taselli cuando ya no estaba a cargo del Roca y el Belgrano Sur. Me parece que los jueces están paralizados. Y en esto habría que averiguar porque están vaciando la causa Skanska en un operativo conjunto entre Scioli y Macri, uno se queda con el fiscal y el otro con el juez.
P.: ¿Está seguro?
G.M.: Hay que seguir los pasos de Macri. Me parece que Macri negoció con Kirchner algo más que la Policía. Primero hubo un embate con el tema Policía, después se contentan con una cláusula transitoria y maneja su fuerza de una manera que termina diluyéndose. El PRO diluyó su potencial para las elecciones de octubre, todo parece a propósito. Hay que esperar del gobierno cualquier tipo de operación para debilitar a la oposición.
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