El jefe de
Gabinete
Alberto
Fernández, y
el embajador
de EE.UU. en
la Argentina
acordaron
ayer en la
Casa Rosada
comenzar una
nueva etapa
en la relación
bilateral. El
diplomático
ahora podrá
verse con más
funcionarios,
además del
canciller Jorge
Taiana.
Estados Unidos resolverá la próxima semana si finalmente le entrega el plácet a Héctor Timerman para que asuma como embajador en Washington. La confirmación de la decisión de la administración de George W. Bush dependerá de la forma en que el gobierno de Cristina de Kirchner, incluyendo a Néstor Kirchner, se mueva en los próximos días. Si finalmente la situación se mantiene tranquila, posiblemente mañana por la tarde, el embajador norteamericano, Earl Anthony Wayne, se encontrará con la Presidente, ya con la suerte de Timerman como representante diplomático argentino en Estados Unidos definida. El primer acercamiento entre los dos países luego del affaire del valijero Guido Antonini Wilson, se dio ayer en la Casa Rosada, al encontrarse el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y Wayne, que fue llamado al mediodía vía la Cancillería argentina, para que concurra a la sede de gobierno. La reunión duró más de una hora y media, y como resultado oficial, sólo hubo una carta del visitante donde se asegura que la situación de Timerman «sigue por los canales normales» y podría resolverse «la próxima semana».
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Agregó luego Wayne, que «tal como dijo el secretario de Estado Adjunto Shannon recientemente, esperamos tener a los embajadores de ambos países en ejercicio de sus funciones y plenamente facultados para trabajar en cuestiones importantes de interés mutuo». Una forma de decir con mucha diplomacia es que la situación de Timerman depende de la forma en que se mueva la Argentina en las próximas horas.
Desde la Casa Rosada se insistía ayer en que el encuentro fue pedido por Wayne. Obviamente, y siendo diplomático de carrera, el norteamericano no desmintió la versión argentina de los hechos. Simplemente deseó buena fortuna para el futuro encuentro con Cristina de Kirchner. En lo que las dos partes coincidieron es en la posibilidad que Wayne se encuentre con otros ministros del gabinete argentino, incluyendo uno con el de Economía, Martín Lousteau, y otro con la de Defensa, Nilda Garré, para «tratar temas de esas áreas».
Compromiso
Al respecto, Fernández le comunicó que «de forma inmediata» se pondrá a organizar esas reuniones para que el diplomático «pueda trabajar sin problemas en los temas que le preocupan a su país».
En realidad, del contenido de los encuentros con Lousteau y Garré, se conocerá cuál es la verdadera intención de Estados Unidos de profundizar las relaciones, ya que en el primer caso se hablará de la posibilidad de retomar las negociaciones con el Club de París; mientras que con Garré se mencionará la intención de la Argentina de comprar equipamiento para el mantenimiento del armamento local, algo que necesita la venia internacional de Bush.
«Esta tarde tuve una reunión muy buena y productiva con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández.
Compartimos perspectivas sobre la importancia de la relación bilateral y los procesos judiciales en curso en ambos países», dijo Wayne al finalizar la reunión, dándole contenido diplomático al encuentro privado.
En el comunicado, el embajador sostuvo que le mencionó a Fernández «la fuerte cooperación que nuestros dos gobiernos disfrutan en numerosase importantes áreas y destacamos algunos de los programas e intercambios mutuamente beneficiosos en los cuales estamos trabajando conjuntamente».
Según Wayne, «el ministro indicó que apoya plenamente mis contactos con todos los funcionarios y sectores del gobierno de la Argentina a fin de trabajar en nuestra amplia relación bilateral».
El encuentro modifica en parte la relación bilateral, a tono con el curso que tomó la investigación estadounidense por el caso del maletín, que según especulan ahora desde la Casa Rosada, apunta específicamente hacia Venezuela y tiende a una « desargentinización». En realidad, desde el gobierno norteamericano se menciona públicamente que se trata de un caso de la Justicia de ese país; pero se aclaró siempre que no se hará nada en contrario a una profundización del destino local de la valija de Antonini Wilson y sus casi 800.000 dólares.
La última crisis entre los dos países surgió dos días después de la asunción presidencial de Cristina de Kirchner por las revelaciones en la causa que se sigue en Miami en torno al dinero que Wilson intentó ingresar en forma ilegal al país.
Luego de aquel episodio a Wayne se le había restringido la movilidad por despachos oficiales y circunscrito su accionar al ámbito de la Cancillería.
«Esperamos que la relación se encarrile en los próximos meses a partir de una desargentinización de la causa de la valija», según un vocero oficial.
En los hechos, el fiscal interviniente, Thomas Mulvihill, eliminó la palabra Argentina de la investigación en la que se busca determinar si cuatro venezolanos y un uruguayo buscaron coaccionar a Antonini Wilson para que no revelara el origen y el destino del dinero que intentó ingresar al Aeroparque metropolitano en forma ilegal el 4 de agosto pasado.
En un principio, el Departamento de Estado había difundido un comunicado en el que señaló que uno de los involucrados había declarado que el dinero era del gobierno venezolano para un candidato presidencial argentino.
Dos días después de asumir el cargo, Cristina de Kirchner había acusado a Estados Unidos de montar «operaciones basura» para perjudicar a los gobiernos de la Argentina y Venezuela.
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