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1 de noviembre 2007 - 00:00

Cumbre K por anticuerpos contra el "voto urbano"

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Oscar Parrilli
No sólo su estigma aéreo, otro motivo para que sea irreversible la depuración de Oscar Parrilli preocupa a Néstor y Cristina Kirchner. Debajo de las sonrisas y los brindis, el matrimonio no logra digerir la «paliza» padecida el domingo en los grandes centros urbanos.

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Ese ítem figura en la agenda urgente que el Presidente y la electa repasarán con sus escuderos más confiables: Alberto Fernández y Carlos Zannini, durante el retiro -una especie de fin de semana largo ad hoc- que iniciaron ayer en su residencia de El Calafate.

Ayer por la tarde, la pareja presidencial voló al Sur y hoy se sumarán a la mesa el jefe de Gabinete y el secretario de Legal y Técnica. El porteño, que fue cavallista, y el cordobés, que fue maoísta, conforman el elenco íntimo en los cabildeos de los Kirchner. Eso es posmodernidad.

  • Entre amigos

  • Lejos, entre amigos, de entrecasa, Kirchner, su esposa y el dúo obediente buscarán decodificarse supone que con más tacto que el análisis radial de Alberto F. que lo atribuyó a la «soberbia» el porqué de la guillotina que cayó sobre el gobierno en las ciudades.

    Al barrer la hojarasca de las celebraciones y al callar los coros de gritones sobre la invulnerabilidad del 44,9%, los Kirchner -sobre todo ella- evalúan como dato alarmante y grave la dimensión del voto anti-K en los principales centros urbanos del país.

    En la Casa Rosada se consuelan con que la portadora de esos votos es Elisa Carrió, a quien, con razones válidas o no, le atribuyen una incapacidad manifiesta, casi congénita, para construir una estructura que salga del esquema de lo testimonial.

    Lo mismo pensó, en su momento, el PJ en pleno festival menemista, cuando observó con desdén los movimientos de Carlos Chacho Alvarez. A la irrupción del 95, con un marco similar a lo ocurrido con Carrió el domingo, le siguió el acceso al gobierno.

    El primer efecto del revés, casi uniforme, en las grandes ciudades -Capital, Rosario, Córdoba, Bahía Blanca, La Plata- podría ser un posible cambio de planes respecto del gabinete. En diciembre, contra lo programado, habría más nuevas caras que lo imaginado hasta mañana.

  • Aceleración

    Dos semanas atrás, este diario contó que la idea de los Kirchner era esperar hasta marzo del año próximo para renovar el equipo de gobierno. Que hasta Julio De Vido, el polémico ministro de Planificación, seguiría temporalmente en el staff de Cristina.

    Pero el desgrane de los resultados, con la novedad palpable de que la clase media votó en malón contra la candidata oficial a modo de castigo, los podría forzar a acelerar el lifting del elenco del gobierno que planeaban demorar hasta el inicio del año próximo.

    De hecho, puede que en El Calafate se perfile una posible lista de futuros ministros. En rigor, antes de partir el Presidente mandó a avisar a funcionarios y dirigentes que tengan abiertos sus teléfonos y estén disponibles para viajar, llegado el caso, hacia El Calafate.

    Nadie, por esa razón, querrá tomarse vacaciones estos días. Menos que menos los segundas líneas, que se ilusionan con que el nuevo staff, el cristinista, estará repleto de funcionarios que hoy tienen cargos oficiales y podrán trepar hasta el gabinete.

    Es la vieja teoría de Kirchner respecto de que para el recambio de ministros hay que recurrir a funcionarios que estén en la administración. Por eso, las versiones sobre embajadores y cónsules, y sobre todo respecto de secretarios y subsecretarios.
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