El ex presidente Eduardo Duhalde admitió ayer que percibió cierto malestar en la delegación brasileña por la ausencia de Néstor Kirchner en la cumbre de la Unión Sudamericana que se desarrolló en la ciudad peruana de Cuzco. Sin embargo, advirtió que el Presidente tuvo «razón» en no concurrir a la cumbre «por recomendación médica» y reconoció los fuertes efectos que la altura provocó en la delegación argentina. «Kirchner cuando falta y quiere faltar no da ninguna explicación», dijo Duhalde en declaraciones radiales desde Perú, donde los presidentes Alejandro Toledo (Perú), Hugo Chávez (Venezuela), Carlos Mesa (Bolivia) y Martín Torrijos (Panamá) firmaron ante sus colegas de Surinam y Guyana la Declaración de Ayacucho para consolidar la integración de América latina. El lugar elegido fue la Pampa de la Quinua, donde se libró la batalla que selló hace 180 años la independencia de América del Sur.
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Los presidentes llegaron a Ayacucho, a 550 kilómetros al sudeste de Lima, desde Cuzco, donde el miércoles con sus colegas de Brasil, Chile, Colombia y representantes de la Argentina, Ecuador, Paraguay y Uruguay, fundaron la Comunidad Sudamericana de Naciones.
En la declaración de Ayacucho, los jefes de Estado convocaron también a una reunión sobre seguridad ciudadana en Fortaleza, Brasil, en julio de 2005, por considerar que las sociedades enfrentan «nuevas amenazas» que ponen en peligro la seguridad ciudadana. Los mandatarios no especifican en el texto si el terrorismo o el auge de la delincuencia son estas «nuevas amenazas».
La Declaración de Ayacucho, de 12 puntos, no alude a ninguna situación interna en particular, pero señaló en un párrafo «el derecho soberano de los Estados de identificar sus prioridades nacionales de seguridad, definir planes y acciones al respecto». Además de la cita de Fortaleza, que reuniría a los jefes de Estado, se acordó una conferencia de ministros responsables de los programas sociales en el segundo trimestre de 2005 para establecer un plan de acción sudamericano para el trabajo decente. El lugar aún está por designar.
La migración también será abordada por una conferencia ministerial de países en desarrollo, para elaborar líneas de acción. Lima será la sede del encuentro en el primer trimestre de año 2005. Los presidentes ratificaron igualmente su compromiso de hacer efectiva la Zona de Paz Sudamericana y promover una cultura de paz que haga viables sociedades plurales e identificadas en propósitos comunes.
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