Gobierno activa la puja para nombrar como jefe de fiscales al juez federal Daniel Rafecas

Política

La Cámara alta votó por última vez a la kirchnerista Alejandra Gils Carbó, quien renunció en 2017. El macrismo intentó ubicar allí a Inés Weinberg de Roca pero el peronismo no le dio los votos necesarios.

Desde hace más de dos años y debido a la oposición del peronismo entonces “racional”, el país no cuenta con un jefe de fiscales aprobado por el Senado. Ahora, y tal como anticipó a fines de 2019 Alberto Fernández, el kirchnerismo oficializó como candidato a procurador general al juez federal Daniel Rafecas.

La designación desatará una fuerte puja en la Cámara alta, con un oficialismo al que le faltan pocos votos para su objetivo de contar con dos tercios de los votos y una oposición consolidada en el macrismo, que aún recuerda el mal trago de la frustrada candidata Inés Weinberg de Roca.

En la publicación realizada ayer en el Boletín Oficial se destacó que Rafecas es abogado y doctor en Derecho Penal de la Universidad de Buenos Aires. Además se relató que el magistrado “ingresó en la Justicia penal hace más de 32 años, pasando por todos los cargos de la carrera judicial”, primero en el Poder Judicial de la Nación y luego en el Ministerio Público Fiscal, hasta acceder al cargo de secretario setrado de la Procuración General de la Nación.

Rafecas se desempeña en la actualidad como titular del Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 3 de la Capital Federal, al que accedió por concurso público de oposición y antecedentes.

A partir de la propuesta del Ejecutivo, comenzarán a correr los tiempos para presentar observaciones antes del envío del pliego al Senado. Una vez en la Cámara alta, quien estará a cargo del debate será la comisión de Acuerdos, que comandará la filosa camporista y excandidata a gobernadora mendocina Anabel Fernández Sagasti. El kirchnerismo no contará con problemas a la hora de dictaminar, pero deberá esforzarse para avalar un cargo que es vitalicio y necesita los dos tercios de los legisladores presentes.

Las traumáticas experiencias recientes sobre este cargo inyectan una dosis extra de tensión. El peronismo no dio los votos al macrismo y el expediente de Weinberg de Roca ni siquiera llegó al recinto. Años atrás, y en plena gestión cristinista, el extitular de la Sigen y otrora candidato a procurador general de la Nación, Daniel Reposo, regaló un sinfín de papelones en 2012 al presentar un currículum con datos falsos. Los senadores opositores -en particular, los del radicalismo- lo destrozaron y la expresidenta Cristina de Kirchner tuvo que proponer a otra persona.

Quien volvió al Senado y con currículum más “prolijo” fue la exprocuradora Alejandra Gils Carbó, luego procesada por supuestas tropelías a la hora de comprar un inmueble durante su gestión. Los jefes radicales de ese entonces, Ernesto Sanz y el actual gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, se comieron la trampa cazabobos y avanzaron con el aval a la entonces postulante, al igual que el peronismo disidente.

Tres senadores de la UCR se opusieron en el recinto: la exvicegobernadora de Mendoza, Laura Montero, Mario Cimadevilla (Chubut) y Arturo Vera (Entre Ríos). Por ejemplo, la exlegisladora cuyana ratificó durante la sesión la idea de un procurador y un Ministerio Público “independientes”, cuestiones “en las que el Poder Ejecutivo -de ese entonces- no quiere dar respuesta alguna y no quiere aclarar absolutamente nada”. En esa línea, remató: “Justamente sobre estos temas, ella -por Gils Carbó- evitó dar alguna respuesta”.

Desde la partida de Gils Carbó, el procurador interino es Eduardo Casal, quien no tuvo inconvenientes para mantenerse en el cargo tras un guiño del entonces peronismo “racional”. Ahora, el kirchnerismo quiere a toda costa nombrar a Rafecas y hará uso de los 41 votos sólidos que tiene en el Senado. Hoy son 40 debido al pedido de licencia del denunciado por abuso, José Alperovich.

Con algunas ayudas de silvestres como el rionegrino Alberto Weretilneck, la neuquina Lucila Crexell y la riojana Clara Vega llegaría a 43-44 votos, todo si Alperovich regresa a su banca tras la licencia. Del otro lado, Cambiemos -con aliados- bloquea el número mágico de 48 adhesiones. Jugosos cargos -como el Defensor del Pueblo-, promesas de millonarios fondos a provincias opositoras y ausencias inesperadas en el recinto entrarán desde ahora en juego.

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