Salta - El triunfo del PJ anoche en Salta ya se descartaba en las filas del oficialismo y de la oposición y señala la reafirmación del poder del "re" reelecto gobernador Juan Carlos Romero a nivel provincial y regional, a pesar de no estar enrolado directamente en las filas del presidente Néstor Kirchner.
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La amplitud del triunfo del ex compañero de fórmula presidencial de Carlos Menem cobra mayor relevancia al tratarse del acceso a un tercer mandato consecutivo para el PJ, por primera vez en la historia constitucional de la provincia.
Consiguió el oficialismo cerca de 50% de los votos y sacó una ventaja de casi 25 puntos a sus rivales del Partido Renovador de Salta, fuerza política desde la cual ayer admitieron estar muy contentos con el resultado obtenido, demostrando el estado de debilidad que hoy padece la oposición salteña. El festejo renovador se da en la medida que lograron confirmarse como segunda fuerza, dejando atrás a Unidos por Salta, frente de justicialistas disidentes que intentó ganar votos presentándose como un nicho del kirchnerismo, pese a no haber recibido apoyo alguno de la Casa Rosada, y a l Partido Obrero, del que se esperaba una mejor performance.
Queda así plasmada la adhesión que mantiene Romero en Salta a través de ocho años de estar al frente del gobierno, captando un porcentaje del electorado cercano al de 1999, de casi 57%. En aquel entonces había resultado en segundo lugar la Alianza de renovadores y radicales, con 41,6 por ciento.
Un dato a tener en cuenta es el corte de boleta que hubo ayer en la provincia, en la que los electores privilegiaron al gobernador y los legisladores nacionales en desmedro de varios intendentes. Es el caso del capitalino Miguel Isa -en cuyo cierre de campaña se vivieron hechos de violencia con la muerte de una persona-que estuvo alrededor de 10 % por debajo de Romero-Wayar, aunque era anoche electo intendente. Pero perdía en el rubro concejales. A nivel regional, Salta da continuidad a la performance que ya lograra el PJ en los distritos de Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero; en tanto que Catamarca queda como la única provincia con un gobierno de otro sello político (radical) en el Noroeste. Se postula así el NOA como un bloque de poder peronista, aunque con algunas divergencias con relación a la cercanía de los distritos con el gobierno nacional. El jujeño Eduardo Fellner es el más y mejor vinculado con Kirchner, a quien apoyó ciento por ciento durante su campaña presidencial; seguido por el tucumano José Alperovich, también de buena relación con la Casa Rosada. En el caso de Salta, hoy el vínculo entre Romero y el Presidente es de mutuo respeto. El salteño dejó en claro que a pesar de haber enfrentado a Kirchner en abril desde la fórmula presidencial de Carlos Menem, no está dispuesto a alimentar enfrentamientos vanos y, si bien se trata de una relación más distante que la del resto de los mandatarios regionales peronistas, hay colaboración entre ambas partes, especialmente en lo que respecta a cuestiones de obras públicas desde el lado nacional.
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