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11 de septiembre 2007 - 00:00

De la miseria electoral

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Insólito, pero ayer todavía era imposible conocer completas las distintas listas presentadas por los partidos políticos para las elecciones de octubre. Tampoco hubo forma de saber las plataformas que, presuntamente, se elevaron hace más de 10 días: nadie quiere hacer públicas sus ideas. Comprensible cuando no las hay, un síntoma de una época desértica en términos intelectuales. Nunca en la Argentina hubo menos información al respecto. Los datos se han conseguido a medias, según la buena voluntad de las distintas fuentes partidarias con el periodismo. A casi 24 años de la instalación de la democracia, esas carencias resultan inquietantes. Por no hablar del sistema oligárquico imperante, por el cual cada aparato o figura designó a dedo sus distintos representantes -en muchos casos, por intereses familiares o crematísticos- sea a la Presidencia, al Senado, a Diputados o cargos menores (unos 4.000 lugares). Hay antecedentes de otros jefes de Estado haciendo -como Néstor Kirchner- listas para integrar sus Congresos; Francisco Franco lo hacía; aún lo hace Fidel Castro en Cuba. Decían ser democráticos. Junto a este vacío, se enumeran ahora algunos episodios de esta miseria electoral que se avecina:

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  • Kunkel acomodó a su mujer en una lista; D'Elía, a su esposa, y Raúl Castells, a su bailarina Nina Peloso. No es ideológico: Luis Patti lleva a su suegra (por segunda vez), además de a su hijo. Juan José Alvarez también a uno de sus herederos familiares.

  • Kirchner ayer habló contra Ricardo López Murphy: le adjudicó falta de coraje -entre otras imputaciones- por pretender doble función: aspirante a la Presidencia y al Senado. Buena respuesta del jefe de Recrear, aunque olvidó que un preferido del corazón de Kirchner y su mujer, Jorge Capitanich, también va en doble propuesta: a gobernador y senador. Lo mismo hacen otros amigos del oficialismo, como «Pino» Solanas y el tal vez liberal Jorge Macri.

  • Por un rato, el gobierno se quedó el jueves sin secretario de Hacienda: Carlos Mosse renunció porque Alberto Fernández le borró uno de sus candidatos en la provincia de Buenos Aires. Tuvo que intervenir Kirchner y reponerle al candidato, así Mosse volvió al cargo. Como se ve, no sólo se interesa por los números de la economía.

  • Si todo va como sueña el oficialismo de la Capital, el cuestionado sindicalista Víctor Santa María (con problemas en la Justicia, aunque no se sabe si los mantiene con la actual Justicia «no adicta») será senador por los porteños: el portero mayor alcanzará ese cetro (¿habrá alguien que se acuerde de haberlo votado?) por ser suplente de Daniel Filmus, «el mejor ministro de Educación de la historia» (Cristina dixit), quien seguramente conservará ese puesto.

  • Blumberg lleva en la listaa la esposa de alguien que lo ha ayudado económicamente en la campaña. Agradecido. Como los que incorporaron en la lista de diputados a un tradicional operador de los bingueros bonaerenses, caja habitual cuando no cierran los números en la provincia de Buenos Aires. Otro agradecido. Hay, además, gente de Neuquén que se presenta por el distrito bonaerense y que, por supuesto, ni se le conoce domicilio en ese lugar.

  • Jorge Macri, doble candidato, renunciará como diputado (para que ascienda la imperdible Pinky). ¿No habrá una norma para impedir ese tipo de enjuagues? Quien asesoraba a este Macri en prensa descubrió que no lo incluían en la lista, a la noche se pasó a las filas de candidatos de López Murphy. Argentino hasta la muerte.

  • Telerman, cuidadoso, puso gente suya en la nómina de Lavagna, en la de Sobisch y en la de Carrió.

  • Cristina se postula en Buenos Aires como primera peronista: en la lista, sin embargo, sólo lleva 4 de ese origen (el resto, radicales y piqueteros). Solamente en La Matanza tuvo un problema: Balestrini le impidió la colocación a los gritos de un «jefe social».

  • En las filas de López Murphy, cada vez más airadamente enfrentado con Mauricio Macri (con quien compite en la provincia y va asociado en la Capital), se afirma que el ingeniero tenía un pacto con Kirchner: que no se compromete con otros porque estaba comprometido con el Presidente. Un tema que se va a agigantar con los días.
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