Curioso desembarco en el gobierno de Jorge Telerman, el de un señor conocido como Roberto «el vasco» Olazagasti, quien ya ocupa una silla de director en la empresa estatal AUSA, la que regentea las autopistas de la Ciudad.
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Es que el hombre junto con su familia, son dueños de los pingüinos inflables que animaron las manifestaciones kirchneristas, aquella del 25 de mayo y otra más reciente, ante el Congreso que contó con una pingüina. Pero no es sólo el aire de sus juguetes lo sorpresivo del arribo de Olazagasti a uno de los puestos mejor remunerado del Gobierno de la Ciudad. Es que Olazagasti padre, como lo identifican, es uno de los más activos referentes de Julio De Vido en la Capital Federal junto con sus hijos.
Si bien se sabe que ese ministro de Néstor Kirchner avivó siempre la alianza con Telerman, refuerza su designación la teoría de la sociedad política que sigue manteniendo con el Gobierno porteño, especialmente con el ministro de Obras Públicas de la Capital Federal, Juan Pablo Schiavi.
Ese funcionario fue quien le pidió a la directora de AUSA (ya ex) Liliana Sánchez que dejara su sillón porque el nombramiento de Olazagasti era inminente.
Sánchez reporta tan directamente al jefe de Gabinete nacional, Alberto Fernández, que actualmente ya se reincorporó como su asesora, una vez que la semana pasada asumió su reemplazante.
Aplica Telerman una purga más, de las que por goteo en su Gobierno, a partir de la divisoria de aguas que provocó su candidatura a la reelección y simultáneamente la del oficialista Daniel Filmus.
Olazagasti además es el padre de Lucas, exhibidor de la pingüina inflable, un funcionario de las oficinas de De Vido donde también reporta otro familiar del grupo.
«Yo hago lo que me piden en la casa de gobierno», replicó Olazagasti padre, cuando por radio le requirieron sobre la hechura de la pingüina inflable.
Gerencia
Pero, el nuevo funcionario ya había recalado en los pomposos despachos de AUSA hace cerca de dos meses, cuando se le habilitó una gerencia en el organismo que parece no exigir competencia o idoneidad especial a sus directivos en cargos que una empresa privada hubiera eliminado. Aquí, se usan como prebendas de quita y pon del poder. Después partió de la dirección, Raquel Kismer de Olmos por adherir a Filmus, quien fue reemplazada por el ex ibarrista Ariel Schifrin, hoy motorizador de la campaña de Telerman, hasta que días atrás Schiavi le pidió la renuncia a la albertista Sánchez.
El recambio fue comentado durante el acto de presentación de Ginés González García como primer candidato a legislador en las listas de Filmus. Un diputado porteño inquirió: «¿Juega Kirchner a dos puntas?», en referencia al apoyo de De Vido a Telerman. «No, De Vido es un desprolijo», conformó un alto funcionario, casi ministro, habitual visitante de las oficinas de Fernández.
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