20 de abril 2001 - 00:00

De la Rúa y Cavallo pactaron silencio

Washington, EE.UU. (especial) - Domingo Cavallo le prometió ayer desde Londres a Fernando de la Rúa, que lo llamó desde Washington para intentar aplacarlo, que no incurrirá en más excesos verbales como decir que el protocolo automotor con Brasil es una payasada o que él no cree en el negocio del Mercosur pero que lo admite sólo porque le tiene que obedecer a su presidente.

De la Rúa se encrespó apenas llegó a la embajada argentina en Washington cuando los funcionarios del embajador Guillermo González le acercaron el fax con un reportaje que le había hecho a Fernando Henrique Cardoso el diario económico paulista «Valor Económico» (ver aparte). El presidente del Brasil, con quien hoy a las 9 desayunará De la Rúa en Québec (Canadá), dijo que aprovechará la oportunidad para pedirle que le aclare si piensa lo mismo que Cavallo sobre que hay que derrumbar el arancel externo común del Mercosur. «El presidente argentino me ha dicho lo contrario con mucha frecuencia. Yo tengo un desayuno con él mañana en Québec y le voy a preguntar cuál es la opinión que cuenta en la Argentina, la de él o la del ministro», dijo Cardoso.

De la Rúa pidió un teléfono y localizó a su ministro, que a esa hora ya había producido otro altercado verbal. Era en un reportaje que publicaba el «Financial Times» de Londres donde el ministro tomaba casi a chiste esos chisporroteos. «Yo tengo mi propio punto de vista pero ahora soy ministro de Economía y por eso soy un miembro obediente del gobierno de De la Rúa, y él ha dicho que por el momento vamos a negociar a través del Mercosur.»

Le explicó el ministro en esa charla, a cuyos detalles pudo acceder este diario en Washington, que en ese reportaje se manifestaba encuadrado en la línea del Presidente. De la Rúa le respondió que no bastaba y que perjudicaba al gobierno y al viaje que está realizando por los Estados Unidos y Canadá que apareciera con gestos de rebeldía y dichos altisonantes en la opinión pública.

Cavallo se comprometió a dedicar todas sus declaraciones en Londres a corregir sus críticas a Brasil y a bajar del todo sus disidencias con el resto del gobierno.

El Presidente manifestó a todos los interlocutores en la mañana de ayer su malestar por tener que dedicar parte de sus apariciones en la capital de los Estados Unidos a parar las frases de su ministro.

Cuando
De la Rúa enfrentó a la prensa en los jardines de la Casa Blanca, terminada ya su reunión con Bush, intentó achicar la importancia de lo que había dicho Cardoso sobre Cavallo y él. Esas palabras de Cavallo habían recibido una antipática repercusión de la propia Cancillería de Brasil. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Brasil dijo haber recibido «con extrañeza las declaraciones» realizadas por el ministro en San Pablo, « sobre la tarifa externa común del Mercosur». En un comunicado divulgado el miércoles por la noche, esa oficina había reiterado « el entendimiento de que el waiver otorgado a la Argentina por los demás socios en la reunión extraordinaria del Consejo del Mercado Común, el 7 de abril, constituyó un acto excepcional y transitorio, destinado a atender la situación de emergencia que atraviesa aquel país socio del Mercosur. No puede, por lo tanto - agrega el comunicado-conducir a su involución en el sentido de una simple área de libre comercio».

De la Rúa ante los periodistas en Washington dijo que no comentaría las versiones de prensa porque «he encontrado distorsiones en muchas cosas que se me atribuyeron. De cualquier modo, aquí está el presidente de la Nación para repetir lo que le acabo de decir también al presidente de los Estados Unidos, y es que la Argentina llegará al ALCA (Area de Libre Comercio de las Américas) desde el Mercosur», subrayó.

De la Rúa insistió en que las relaciones con Brasil dentro del Mercosur «son excelentes», y negó toda posibilidad de enfrentamientos en el desayuno de hoy en Québec. Cardoso, dijo, « es un gran amigo, presidente de un país gran amigo de la Argentina, y vamos a tener un diálogo amistoso y franco, como siempre, sin interrogantes ni intimaciones que no caben entre nosotros. El sabe bien lo que pienso y el valor que tiene para nosotros el Mercosur y el compromiso común que tenemos de fortalecerlo», remató el Presidente.

De la Rúa sugirió que las declaraciones de Cavallo habían sido distorsionadas por la prensa y subrayó que, en todo caso, «discrepancias sobre alguna expresión no cambian el fondo de una cuestión que tiene valor histórico y proyección de futuro».

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