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4 de febrero 2008 - 00:00

De Vido, operador estrella para reelección de Moyano

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Julio De Vido
«No pido que lo apoyen al 'Negro'; sólo pido que no vayan juntos con Luis.» «El Negro» es Hugo Moyano; Luis es Barrionuevo; el dueño de la frase, Julio De Vido, y los que la oyeron, por turnos, fueron los caciques sindicales del grupo de «los gordos».

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El interés del Ministro de Planificación por el futuro de Moyano en la jefatura de la CGT se expresó, sin vueltas, durante la semana pasada en el diálogo que mantuvo con el sector que comandan Armando Cavalieri (Comercio) y Carlos West Ocampo (Sanidad). Se descuenta -y así lo entendieron los gremialistas- que el pedido de De Vido no fue una aventura solitaria, sino que respondió a un planteo explicitado por Néstor Kirchner. Es decir: aunque more en otra oficina, sigue siendo la voz de la Casa Rosada.

  • Gestiones

  • La intervención del ministro coincidió con las gestiones que inició Barrionuevo para producir un acercamiento, que tenga formato de cumbre, con «los gordos» para definir una táctica en común para enfrentar el deseo de Moyano de ser reelecto en la CGT.

    En enero, el gastronómico tentó con un asado a los dirigentes de «los gordos» y los independientes en Mar del Plata. Quiso mostrar un bloque cercano que se vea unido contra el camionero. Sólo logró la presencia efectiva de los « luisitos», sus laderos habituales más Juan José Zanola.

    Tras ese fracaso, Barrionuevo comenzó a cincelar la idea de una cumbre para mediados de febrero con «los gordos». La aparición de De Vido, aunque no clausura aquella aventura, al menos la limita. ¿Se atreverá Oscar Lescano a verse con el gastronómico luego del pedido del ministro?

    En rigor, el dirigente de Luz y Fuerza es quien funciona como negociador. Es un rol simbólico: Cavalieri y West Ocampo hablan con más frecuencia de lo que se sospecha con funcionarios del gobierno. Y con otros -u otro- que hace unos meses dejaron de integrar el elenco oficial.

    Con De Vido actuando como operador estrella a favor de la reelección de Moyano se apacigua el nivel de confrontación entre el camionero y la Casa Rosada. De algún modo, De Vido se impone a la postura de Alberto Fernández, que soñaba con desbarrancar a Moyano.

    No es, además, la primera vez que el ministro de Planificación sale en auxilio del jefe de la CGT. Luego del escandaloso traslado de los restos de Juan Perón a San Vicente, entre pedradas y balazos, Moyano quedó en una posición de debilidad absoluta.

    Fue De Vido quien primero lo auxilió: medió para que se reconcilie con Omar Maturano, líder de La Fraternidad, y le aportó un aliado que reforzara el eje de los barones del transporte. En épocas en que todos le apuntaban, De Vido le aportó socios.

    Son otros tiempos. A fin de año, el propio Kirchner se apareció por una cena en la sede de Peones de Taxis donde Moyano y sus laderos lo recibieron eufóricos. Unos días antes, el sindicalista habían desparramado unas frases bravas contra Cristina de Kirchner.

    Por entonces todo ardía: Moyano comenzó a evaluar, incluso, la posibilidad de convocar a un acto en Plaza de Mayo para demostrar que él solo podía llenar ese lugar. Pero llegó la reconciliación. Más tarde, Moyano se encontró con la Presidente.

    Ahora, con De Vido, se puso en marcha la segunda etapa de ese proceso: vaciar cualquier intento de Barrionuevo de reunir a los enojados con Moyano en un bloque único que si no puede correr al camionero al menos conforme una CGT paralelaque le haga sombra. Pero ahí no se terminan las buenas noticias para Moyano. En paralelo, en los últimos días recibió mensajes de que Kirchner le reserva un lugar en la cúpula del PJ nacional normalizado.

    Sobre ese punto, a mitad de la semana pasada, los operadores del camionero plantearon sus quejas porque, decían, nadie los consultaba ni los tenía en cuenta. Echaron a correr, entonces, que evaluaban jugar por las suyas en las eventuales internas partidarias.

    Gerónimo «Momo» Venegasjefe de las 62 Organizaciones y titular del gremio UATRE, fue quien voceó el malestar del sector gremial. Algunos, incluso, lo decodificaron como que se alinearía con Eduardo Duhalde para desafiar la candidatura de Kirchner.

    Detrás, claro está, estaba la larga mano de Moyano.

    Puro ruido que dio resultado. Al camionero le llegaron las consultas que esperaba y las promesas que le permitirán seguir sonriendo. De Vido aportó lo demás.

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