Habrá expectativa hoy por una respuesta que nadie sabe si se producirá: 15 gobernadores peronistas; quizás alguno de ellos conteste a la carta que los ex presidentes Carlos Menem y Adolfo Rodríguez Saá le enviaron a cada uno y en forma personal. Desde ayer, los jefes provinciales partidarios disponen de una misiva en la que, sustancialmente, los dos ex mandatarios les reclaman la convocatoria a elecciones internas del partido. Repite el dúo, en verdad, lo que ya plantearon en el contexto nacional hace 15 días.
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Interesa el impacto de este pedido -más la correspondencia de vuelta- porque, de alguna manera, pondrá a prueba, al menos, la relación de Menem con varios de los gobernadores que en cierto momento lo acompañaron y la de Rodríguez Saá con quienes fueron sus compañeros, casi una elite, sobre todo a la hora de defender intereses provinciales. Por no hablar, claro, de una identificación común dentro de un mismo partido.
Estas amistades del pasado, sin embargo, no sólo aparecen complicadas por la dependencia de los estados provinciales al gobierno nacional; también, no menos importante, la escasa voluntad de los jefes del interior por mover las aguas de un partido que, en este momento, no les causa ninguna dificultad (habilitar comicios internos, en ese aspecto, casi es una invitación a crear opositores).
Por lo tanto, más allá del imperativo democrático que hoy pretenden restaurar Menem y Rodríguez Saá, lo que cada gobernador justicialista (varios o todos) determinará es si consideran procedente la convocatoria electoral para unificar una cúpula directiva en el PJ. Habrá, por lo tanto, que esperar a las primeras respuestas. El texto que enviaron Menem y Rodríguez Saá es el siguiente:
«Querido compañero: A partir del gigantesco vacío político provocado por el colapso del gobierno de la Alianza, el peronismo quedó convertido en la única garantía de gobernabilidad de la Argentina. El desafío de nuestra propia organización política ya constituye un imperativo irrenunciable, si efectivamente queremos estar a la altura de las expectativas y esperanzas del pueblo argentino. De allí la urgente necesidad de avanzar en forma inmediata hacia la normalización democrática del Partido Justicialista a nivel nacional, de modo de terminar con una situación de acefalía que atenta contra la organización del peronismo, amenaza su unidad y conspira contra su identidad política. Sólo el voto directo de los afiliados está en condiciones de ungir a una conducción legítima y legal en el Partido Justicialista, capaz de contener generosamente en su seno a todos los peronistas, tanto en la coincidencia como en la discrepancia. Por ello es que, con un espíritu constructivo, que no está orientado en contra de nadie, sino en la defensa de la continuidad histórica del peronismo, de su doctrina y del interés nacional, nos dirigimos a usted que tiene a su cargo la responsabilidad de gobernar (nombre de la provincia) para manifestarle nuestra firme e irrevocable decisión de bregar por la convocatoria inmediata a elecciones internas, limpias y transparentes, que nos permitan legitimar a la conducción nacional del Partido Justicialista. 'Solo la organización vence al tiempo'. Un abrazo peronista». Y firman los dos ex mandatarios.
• Prioridad
Esta insistencia por comicios internos y regularización institucional parece que en los próximos meses va a reemplazar a la sucesión de actos que planificaban algunos asesores de Menem y de Rodríguez Saá. Ya han logrado reaparecer, emitieron mensajes no controversiales y, como prioridad, plantean las urnas en el PJ. Se diría que esa propuesta judicial será casi su única actividad (confiando en la jueza María Servini de Cubría y en que Eduardo Duhalde no vuelva a complicar ese proceso), aunque el riojano, en apariencia, incrementará sus presentaciones políticas exclusivamente en su provincia, producto del intento por vigorizar una campaña proselitista para hacerse elegir senador de esa tierra.
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