18 de diciembre 2003 - 00:00

Demasiado: De la Rúa acusó ayer a Tinelli de su caída

Malo era que Fernando de la Rúa permaneciera tan callado desde que dejó el sillón en diciembre de 2001. Empieza a parecer que ahora esté hablando tanto. El ex presidente tuvo un brote de locuacidad cuando estalló el viernes pasado la imaginación del arrepentido Pontaquarto.

Fueron prudentes sus dichos y hasta tuvo algún brillo su participación el lunes en el programa de Marcelo Longobardi («América»). Pero que ayer haya atribuido la crisis de su gobierno a una trampa escénica del cómico Marcelo Tinelli es una exageración, casi una trivialidad.

En una salida por radio «Mitre» De la Rúa dijo que las bromas lanzadas en su contra en el programa de Marcelo Tinelli significaron el final de su administración.

El ex mandatario se refirió a su recordada participación en el programa de Tinelli en diciembre de 2000, en donde -según dijo- lo trataron con «deslealtad». De la Rúa aseguró que después de su aparición en ese programa «la gente empezó a ver más cercana a la verdad esa imagen de mofa que la que le daba la realidad».

También se refirió a una supuesta reunión mencionada por el arrepentido ex secretario parlamentario del Senado, Mario Pontaquarto, en la que habría participado De la Rúa junto a otros funcionarios, donde se habría decidido pagar el soborno a los senadores. «Esta versión causa estupor. Es mentirosa. Esa reunión no existió, es una versión amañada, demuestra que en esto hay un operativo cuya mano que está atrás tendrá que descubrirse», señaló.

El ex jefe de Estado recordó que ante las sospechas de coimas en el Senado «actué con objetividad, pues la sola sospecha rozaba al gobierno y al Senado» y defendió la actuación del ex jefe de la SIDE, Fernando de Santibañes, y del ex ministro de Trabajo, Alberto Flamarique.

«No hay imputación contra ellos. No han sido citados a indagatorias, sólo existe la sospecha transmitida por los medios», afirmó.

Aquí la explicación del ex presidente.

Periodista:
¿Qué siente cuando los humoristas, que a veces reflejan un poco el humor popular, lo caricaturizan casi como un débil mental?

Fernando de la Rúa: Yo tengo sentido del humor, pero el agravio no me gusta. Pienso que durante mi gobierno se hizo un serio daño a la institución presidencial, porque ya no era humor sino mofa o agravio. Incluso hubo hasta maniobras desleales en algún programa televisivo, todo para destruir la imagen presidencial llevando a esa imagen que usted dice o a otra y al final hasta lograr que la gente cambiara los papeles y creyera más en la imagen de la broma o de la imitación que en la imagen real. Llevo más de 30 años en la vida pública, todos me han conocido, gané cuanta elección afronté, fui Jefe de Gobierno de la Ciudad, de modo que el mínimo análisis mostraría que esa imagen era irreal y era falsa. Se crearon muchas mentiras a lo largo de mi gobierno y sobre todo después. Por eso, ahora que ha pasado el tiempo en que debía haber cumplido mi mandato, rompo el silencio que asumí como una contribución y un compromiso y puedo empezar a hablar, ahora estos episodios lo han acelerado porque era urgente salir a defender mi honra ante una acusación disparatada. Y es lo que hago y les agradezco mucho que me lo permitan y me alegro también de esta discusión incipiente, sin agravios, con Néstor Ibarra, que es periodista notable, con quien tuve diferencias, se ve que las tengo también y con quien espero que tengamos la oportunidad de hablar más extensamente
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P.:
Usted tuvo una participación desgraciada cuando fue al programa de Marcelo Tinelli.

F. de la R.: Sí, es lo que digo, la deslealtad con que se actuó allí, porque un canal debe ofrecer seguridades. Había sido invitado para poner término a este espectáculo lamentable de la mofa, me informaron falsamente el nombre de la esposa, cuando yo lo pregunté para saludarlo amablemente y preguntarle por ella, y al retirarme, el conductor no cortó la escena que me acompañó; podía salir por un lado o por otro, pero ahí prepararon la escena para empujarme a salir por el otro sitio
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P.:
¿Fue como una emboscada?

F. de la R.:Y después usaron la imagen repetidamente para descalificarme. Fue muy desgraciado el episodio, realmente uno podría decir que hay que desconfiar siempre
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P.:
¿Usted dice que le dieron mal el nombre de la mujer de Tinelli y que además le indicaron una salida incorrecta para ridiculizarlo?

F. de la R.: Por donde iba a salir, podía salir, pero me dijeron: «No, por acá no. Por allá.» Y utilizaron esa imagen para repetirla en sucesivos programas, lo cual muestra el propósito de utilización. Tinelli, luego se ha vanagloriado de ese programa y con ese programa empezó la crisis de mi gobierno
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P.:
Pero más allá de eso, doctor, pensar que alguien le va a dar mal el nombre de la mujer de Tinelli, para hacerle a usted caer en una situación ridícula, para descalificarlo, a esta altura, doctor De la Rúa, es algo bastante difícil de creer.

F. de la R.: Bueno, pasó, ahí está...


P.:
¿Es el comienzo del final, ese programa?

F. de la R.: Contribuyó mucho esa imagen presidencial deteriorada, pero más grave que eso fue que siguió la misma mofa todo el tiempo. Y cuando a principio de noviembre anuncié por televisión y en cadena importantes programas de gobierno por el canje de deuda, programas de asistencia social, terminada mi exposición, en el programa pusieron como para seguir la imagen del imitador. ¿Usted cree que se puede hacer eso?

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