La idea de reglamentar el derecho que tiene un país para proteger sus fronteras de una agresión militar no tiene reproche alguno. Sí lo tiene que un país, amparándose en una ley local, ataque aeronaves civiles con el objeto de impedir violaciones a la soberanía o de las leyes penales para combatir delitos como el contrabando.
Esos cuestionamientos los ha liderado de antiguo Estados Unidos, país que intenta -como en otros temas-tener
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