Mauricio Macri les ordenó ayer a sus legisladores plantarse en 22 infracciones de tránsito como causal de quita de puntos en el registro de conducir. Hugo Moyano y el jefe de los taxistas, Jorge Omar Viviani, habían pedido reducir esas faltas a solamente ocho, pero el jefe de Gobierno porteño, que viene de ceder en el aumento de las patentes y en la designación de asesores como su íntimo empresario Nicolás Caputo, entre otros temas, quiere esta vez mostrarse inflexible y mandó a incluir 27 infracciones graves en la ley que votará hoy la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.
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En diciembre del año pasado, fuerzas de choque del sindicato de taxistas y del transporte automotor se habían enfrentado a palos con la Policía Federal cuando intentaban copar la Legislatura para impedir que el macrismo tratara el proyecto de ley que apunta a otorgar registros de conducir por el sistema de puntos, que serán descontados a medida que se cometan infracciones, con suspensiones temporarias hasta la prohibición definitiva del permiso para manejar vehículos.
Para Moyano, Viviani y su consejo de ilustres y respetuosos conductores, tapar las patentes, viajar sin cinturón de seguridad, interrumpir caravanas de escolares que cruzan las calles, manejar hablando por celular o estacionar en doble fila son infracciones que no deberían acarrear la quita de puntos en el registro de conducir. Piden que sólo infracciones gravísimas como cruzar barreras bajas, avanzar con semáforos en rojo, correr picadas o manejar alcoholizado o drogado sean penados con sanciones que produzcan la quita.
«Tenemos negociaciones muy fuertes, pero respetuosas, con enviados de Moyano y Viviani, y no hay consenso sobre la cantidad de faltas que generarán la quita de puntos. Son discusiones duras pero racionales y por ahora no recibimos ninguna advertencia sobre nuevas marchas o protestas por este tema», aseguró ayer a este diario el legislador macrista, Daniel Amoroso, jefe de la Comisión de Transporte y uno de los encargados de redactar la letra final de la ley.
Ayer, en una reunión conjunta, las comisiones de Tránsito y Transporte y de Justicia consensuaron el bosquejo final del proyecto, que implica modificaciones al Código de Tránsito y al de Faltas. El kirchnerismo, la Coalición Cívica y el macrismo acordaron sacar un despacho único que contará con disidencias parciales de la oposición.
El sistema de registro de conducir por puntos, o «scoring», está inspirado en la legislación española y plantea un nuevo método para penar las infracciones de tránsito que prevé la quita del registro a los conductores que cometan determinadas faltas. Según explicó el diputado porteño por el ARI, Alejandro Rabinovich, «la iniciativa no busca sacarle la licencia de conducir a los ciudadanos, sino reducir, de acá a un año y medio, la estadística de accidentes».
El nuevo sistema otorga un total de 20 puntos a todos los conductores desde la entrada en vigencia de la ley y prevé que ante cada falta que sea constatada por las autoridades se quite una determinada cantidad de puntos, dependiendo de la gravedad de la infracción.
Las disidencias planteadas por el kirchnerismo a través del legislador Diego Kravetz se centraban en definir cuál sería la autoridad competente para decidir la quita de puntos. El macrismo sostiene que será una potestad administrativa, supervisada por el Ejecutivo porteño, a cargo de los controladores de faltas. Pero el bloque del Frente para la Victoria quiere que sean los jueces contravencionales quienes se encarguen de definir la quita. El PRO, sin embargo, no estaba dispuesto a negociar ese punto aunque, aclararon, las sanciones dispuestas por los controladores de tránsito siempre serán apelables ante la Justicia capitalina.
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