El dictamen del fiscal ante la Cámara del Crimen, Ricardo Sáenz, en el que determinó que Alberto Nisman fue asesinado, reflota sospechas sobre el informático Diego Lagomarsino, dueño del arma por la que perdió la vida el extitular de la UFI-AMIA.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
"La utilización de un arma 'amiga' como arma 'asesina' es la mejor forma de montar posteriormente una escena alterada de 'suicidio' para garantizar la impunidad de los homicidas", destacó Sáenz en su dictamen, en el cual también expresó "la poca credibilidad que cabe asignarle a los dichos de Lagomarsino y del custodio Rubén Benítez en cuanto a que Nisman les solicitó un arma de fuego".
Para el fiscal, la presencia en el departamento de Nisman del arma que le dio muerte "no está avalada por una explicación lógica", debido a que "las tres versiones obrantes en la causa -proporcionadas por Diego Lagomarsino, Rubén Benítez y el Comisario Soto- solo podrían tener corroboración por parte de Nisman, y porque además las tres son contradictorias".
Sáenz también hizo hincapié en que es "conclusión indiscutible que el arma que produjo la muerte de Nisman siempre deja residuos de disparo -deflagración- aún después de 20 horas de disparada", pero en este caso eso no sucedió.
"No se encontró ninguna partícula característica de deflagración. Por ende, no caben dudas ya de que no fue Alberto Nisman quien disparó el arma que le dio muerte, lo que necesariamente lleva a concluir que fue víctima de un homicidio", sentenció en su texto.
Además, el fiscal basó su dictamen en "la localización del disparo, el hematoma en la zona occipital izquierda del cráneo, la lesión en la cara interna del tercio distal de la pierna izquierda" y que sostuvo que según las declaraciones del médico y la enfermera de la obra social que acudieron al departamento de Puerto Madero la noche del 18 de enero de 2015, cuando el fiscal fue hallado sin vida, el cuerpo "fue movido alterándose así la escena del crimen".
Tras conocerse el dictamen, Lagomarsino afirmó que le "gustaría verle la cara" a la jueza federal Sandra Arroyo Salgado, la exesposa del fiscal Alberto Nisman para que puedan "entenderse".
Lagomarsino volvió a rechazar que haya participado de un hecho de ese tipo y dijo: "si él llegó a esa conclusión supongo que tendrá motivos para decir lo que dice".
"Esto hay que investigarlo y punto, investigar a fondo y saber qué pasó", agregó Lagomarsino, en declaraciones al canal América.
El técnico informático, quien declaró haberle llevado a Nisman el arma de la que salió el disparo que lo mató prefirió no entrar en detalles sobre la resolución de Sáenz y puntualizó "no soy abogado".
Al ser consultado sobre Arroyo Salgado, quien en varias oportunidades apuntó contra él, advirtió: "me gustaría verle la cara y que nos entendamos, somos personas grandes, si quiere preguntarme algo que me pregunte, no tengo problema de responderle las dudas que tenga".
Además, se quejó de que se opina con "liviandad" sobre el caso Nisman y que "en la Argentina hay 40 millones de técnicos y 40 millones de jueces".
Lagomarsino prefirió no opinar sobre la causa judicial y advirtió: "Yo no soy el que investiga".