El gobierno parece dejar de lado la poco exitosa estrategia de difundir encuestas por terceros. No son creíbles al provenir de contratados por el propio gobierno. Serán igualmente discutibles sus resultados, pero ahora difunde las propias. Es mejor.
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En Brasil, Sensus, un ente privado con tradición de imparcialidad, le adjudicó al presidente Lula da Silva al 17 de febrero último un nivel de aceptación de 66,1 %. No sólo el ente es serio -como también lo es en lo económico la Fundación Getulio Vargas-sino que, además, difunde el nombre del que contrató y pagó la realización de la encuesta, en este caso la Confederación Nacional del Transporte de Brasil, cuyo presidente Clesio Andrade asumió públicamente la difusión de las cifras. En consecuencia se toman en ese país recaudos de legitimidad de encuestas -patrocinante, instituto operadorcon prestigio y pasado conocido, cabeza responsable de encargo-impensables en la Argentina para difundir compulsas públicas. Tanto es así que para hacer creíble el rating televisivo en nuestro país hubo que traer a la empresa brasileña IBOPE.
Por lo tanto, es creíble que la citada Sensus diga que Lula tiene ahora 66,1% de popularidad y si estuviera en reelección -agrega- en primera vuelta alcanzaría 44% (en su triunfo en 2000 había logrado 41,6% en la primera y 57,5% en la segunda vuelta). Ha mejorado 8% en aprobación con respecto al momento en que fue electo, pero sólo 2,4% en cuanto a volverlo a votar en la primera vuelta.
Los números del gobierno aquí dan que Néstor Kirchner tiene 78,1% de imagen positiva entre buena y muy buena, y debería sumarse 14,4% de « regular» -que es también a su favor más moderadamente-, llegando a 92,5%.
Suponiendo que todos los votos del 27 de abril de 2003 hayan sido suyos -sin Duhalde- al pasar a 78,1% habría aumentado 56 puntos. Y ni calculemos si se toma 92,5%. Parece mucho. No se reflejó, por ejemplo, en los comicios de Santiago del Estero.
Señala la misma encuesta que la «evaluación de la gestión del gobierno nacional» a febrero (antes del escándalo del contrabando de Ezeiza, por un lado, pero también del logro en sacar al país del default) era en «muy buena» (63,7%) y si se agrega « regular», sumaba 92,70%.
• Aspectos importantes
En este tipo de encuestas son importantes varios aspectos; uno de ellos es el encuestador. Una cosa es que alguien sea « conocido» al citarlo el que recoge datos y otro que lo « apoye». También la forma en que se formula la pregunta. Por ejemplo, los guarismos difundidos dicen que Alicia Kirchner, ministra de Bienestar Social, tiene 70,6% de imagen positiva. Es posible porque es difícil que alguien diga de esta mujer que la tiene «negativa», pero al lado se pone que sólo no la conocen 5 de cada cien argentinos, y sólo la superaría Roberto Lavagna. Aunque todos los datos, tomados bien o mal, sean de buena fe, habría que reducir algunos guarismos, más no sea para hacerlos más creíbles. Suenan irreales.
El encuestador Giacobbe y asociados, a su vez, entre los que opinan bien de la figura presidencial, con mayor o menor grado de adhesión, ubica a un total de 73,7% de la sociedad.
Giacobbe no figura entre los técnicos conocidos como contratados por el gobierno.
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