2 de diciembre 2003 - 00:00

Diputados duhaldistas eludieron foto

Fue, al fin, un show particular de Aníbal Fernández. Por desdén o gentileza, los supremos del PJ bonaerense que mandarán en el Congreso ignoraron ayer la entrega de diplomas a electos y dejaron solo al ministro que, en esa ceremonia, se despidió de su banca legislativa.

Mera coincidencia o vacío premeditado, la selección duhaldista evitó ayer La Plata donde Fernández, con barra propia (llegada oportunamente de Quilmes), celebró su cercanía al Congreso: «Renuncio a la banca, pero el diploma de electo lo voy a ir a buscar: ése es mío y nadie me lo quita» decía. Hoy planea renunciar a la banca para seguir siendo ministro del Interior.

Ocurrió justo el día en que Fernández registró el mayor nivel de tensión con el núcleo Duhalde por las críticas que animado por Néstor Kirchner cuestionó las referencias que el matrimonio de Lomas de Zamora hizo sobre la política del gobierno en el tema piqueteros.

En realidad, la queja del quilmeño sólo potenció la furia que entre los ultraduhaldistas desató su lanzamiento como candidato futuro en Buenos Aires, no como aliado del ex presidente sino como contendiente de una segura postulante, Chiche Duhalde y escudero de Cristina Kirchner.

• Aviso

Quizá por eso, con tiempo, Chiche avisó que no iría. Tampoco aparecieron su par de gabinete, José Pampuro, ni Eduardo Camaño, jefe de Diputados y coterráneo quilmeño. Ni siquiera, en honor a cuando compartían el bloque de senadores provinciales del PJ, pasó a saludar José María Díaz Bancalari.

Carlos Ruckauf
-que le debe a Fernández más de una gestión en sus días de exilio político- también pegó el faltazo, al igual que Graciela Camaño, Hugo Toledo y hasta Gustavo Ferri -yerno de los Duhalde- que podrá jurar como diputado gracias a que el ministro del Interior resigna sus fueros.

Sólo
Alfredo Atanasof, contendiente histórico del actual ministro de Néstor Kirchner, y un puñado de electos -el ex N° 2 de la SIDE, Oscar Rodríguez, María del Carmen Falbo o Rosa Tulio, entre otros tantos- hicieron bulto a la efímera asunción de Fernández que mañana renunciará a la diputación.

• Festejos

En cambio, quizá un indicio de los días de sintonía entre Kirchner y Felipe Solá, el gobernador aplaudió de pie al quilmeño, escoltado por Hugo Corvatta -el vice que pretendía para el Senado- y Juan Amondarain, actual jefe del bloque de esa cámara, también cascoteado por el duhaldismo.

Incluso,
Solá tuvo un aparte con Fernández en el despacho que hasta el 10 de diciembre ocupa Corvatta: en ese fecha, cambiará de habitante porque asumirá Graciela Giannettasio como vicegobernadora y, en consecuencia, como presidente del Senado bonaerense.

Antes de esa cita en privado,
Fernández repartió besos por los pasillos del Palacio que caminó hasta 1997, antes de asumir como viceministro de gobierno, secundando a Díaz Bancalari, desde donde derivó a la cartera de Trabajo donde construyó su nexo con el incipiente movimiento piquetero.

Hubo, al margen, acompañamientos personales. El ministro de Economía bonaerense,
Gerardo Otero, por caso, se arrimó al Senado para abrazar a Jorge Sarghini, quien fue su jefe en Hacienda durante varios años hasta que por un cortocircuito con Solá se mudó a un despacho nacional.

También la oposición -acotada porque el PJ se quedó con 19 de las 35 bancas a repartir por Buenos Aires- tuvo sus festejos.
Federico Storani, de nuevo con fueros, recibió su diploma, al igual que Carlos Dellepiani, pierrista que fue cabeza de la papeleta de Aldo Rico el 14 de setiembre.

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