Discuten vetos a "subversión" para cumplir con el Fondo
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Para colmo, el proyecto de esta minoría legislativa precisó responsabilidades en cuanto a la comisión del ilícito. Y llegó a castigar con pena de prisión la negligencia en el delito de vaciamiento, algo que despertó mucha inquietud en los organismos financieros internacionales.
También preocupó que, mediante una cláusula polémica, se habilitara a los jueces del fuero federal a continuar con las causas ya abiertas por «subversión económica», aun cuando esta norma haya desaparecido como tal, hasta que exista sentencia definitiva.
Las imperfecciones se deben, fundamentalmente, a que el texto fue elaborado por dos representantes de fuerzas que son minoría en sus respectivos distritos, y no pasó por el debate de las comisiones del Congreso, las cuales sólo trataron las iniciativas de las fuerzas mayoritarias como suelen hacer habitualmente. El grueso de los senadores y diputados ignoraba la existencia del proyecto, si bien fue presentado en tiempo y forma.
En definitiva, se lo tomó de apuro la madrugada del 9 de mayo en la Cámara alta, cuando peligraba el proyecto consensuado con el gobierno, que dejó la posición original de la derogación (pedida en el Documento de los 14 puntos) para aceptar una modificación de la «subversión económica», supuestamente para contener a los «rebeldes» del PJ (Jorge Yoma, Cristina Fernández de Kirchner, Jorge Busti y Liliana Negre de Alonso).
Esta redacción tampoco conformó a todos y, ante la escasez de número, se tomó la iniciativa de Gómez Diez y Walter para que la ley no cayera y no se la pudiera votar durante un año. En definitiva, se creía que Diputados devolvería la votación de la modificación acordada con el Ejecutivo. La interna peronista jugó otra mala pasada en la Cámara baja y terminó aprobándose el dictamen del radicalismo que mantenía -y hasta endurecía-la figura de «subversión económica». Esto derivó en la sanción definitiva del proyecto de los provinciales.
Precisamente, las dificultades que encontró en el Congreso son el mejor pretexto político para soslayar el veto. En la Casa de Gobierno, varios ministros consideran que observar lo aprobado podría irritar a los legisladores -especialmente del Senado-que trabajaron a marcha forzada para sacar una ley, con apenas un voto de ventaja.
Nadie quiere arriesgarse a que las cámaras reúnan 2/3 para voltear los vetos, lo cual resultaría un verdadero desastre. Teniendo en cuenta los conflictos domésticos del mismo peronismo, no sería algo para descartar.



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