Dos domingos diferentes en Brasil

Política

Durante los domingos 3 y 10 de noviembre, casi 4 millones de estudiantes que finalizan el colegio secundario en Brasil enfrentaron dos exámenes durante 10 horas, denominados ENEM (Examen Nacional de Educación Media), con el propósito de ingresar a la universidad.

Estos dos domingos fueron distintos para los estudiantes secundarios del último año en nuestro país, ya que no debieron enfrentar ningún examen general, ya que nuestro ingreso a la universidad es diferente, ya que no rigen exámenes generales a la finalización del secundario, como sí ocurre en Cuba, Nicaragua, Colombia, México, Chile, Costa Rica, Honduras, Ecuador, todos los países europeos y en naciones asiáticas como China, Vietnam, Corea del Sur y Japón.

Nuestros estudiantes secundarios no deben prepararse para afrontar estos tipos de exámenes, ya que el ingreso a nuestras universidades es irrestricto (Ley 27.204). Pero, a pesar de esta facilidad para el ingreso, nuestra graduación universitaria es muy baja, ya que la deserción llega a casi el 70 por ciento. En Brasil, la graduación universitaria es ya el doble que la nuestra en proporción a la población, como informan los licenciados Francisco Boero y Gisela Lima (Centro de Estudios de Educación-Universidad de Belgrano).

Nuestra graduación universitaria también es menor a la de otros países latinoamericanos, como México, Colombia y Chile, que también cuentan con sistemas de ingreso a la universidad basados en exámenes generales. Nuestro retraso en la graduación viene aumentando ya que, durante los últimos años, la graduación universitaria en estos países viene creciendo más que la nuestra. La graduación universitaria en Brasil aumentó el doble que la nuestra entre 2003 y 2017, es preocupante que nosotros, a pesar de nuestro ingreso irrestricto, tengamos menos graduados universitarios que Brasil, donde rige ya hace más de dos décadas el ENEM, que fuera establecido por el presidente Cardozo (PSDB-Partido Social Demócrata) en 1998. El ENEM siguió siendo aplicado por todos los presidentes posteriores, a pesar de que representaron a partidos políticos ideológicamente muy distintos: Luiz Inácio Lula da Silva (2003-PT-Partido de los Trabajadores), Dilma Roussseff (2011-PT), Michel Temer (2016-PmDB-Partido del movimiento Democrático) y Jair Bolsonaro (2019).

El (ENEM) consta de cuatro pruebas y un ensayo, y tiene lugar en dos días. En 2019, la primera prueba fue el domingo 3 de noviembre, cuando se evaluaron los conocimientos en Idioma, Historia, Literatura, Lengua extranjera (inglés o español), Artes, Educación Física y Tecnologías de Información y Comunicación, Historia, Geografía, Filosofía y Sociología. La segunda evaluación se llevó a cabo el domingo 10 de noviembre, abarcando Ciencias Naturales, Química, Física, Biología, y Matemática. El ENEM requiere una intensa preparación académica, para lo cual existen cursos, publicaciones, contenidos web y hasta un programa de TV que provee ayuda para todos aquellos estudiantes interesados. Los resultados del ENEM son utilizados por instituciones estatales que brindar becas,

En Argentina no rige ningún tipo de examen de evaluación de conocimientos al final del secundario debido a que están prohibidos por la Ley 27.204, que los considera “restrictivos”. Al comparar nuestra graduación sin restricciones de ingreso frente a las de un país con un sistema “restrictivo” como Brasil, se observa que, en realidad, su sistema es más inclusivo y eficaz, con mayor graduación anual y mayor crecimiento en cantidad de graduados. Tenemos más estudiantes, pero Brasil tiene más graduados, porque la deserción es menor y así gradúan más universitarios que nosotros y además esta graduación viene creciendo a un ritmo mayor. Estas evidencias indican que estos exámenes de conocimientos al finalizar el ciclo secundario no impactan negativamente en la graduación universitaria sino que, justamente, promueven todo lo contrario y así son más inclusivos.

No hay mayor “restricción” que la falta de estímulos a la dedicación al estudio en la propia escuela secundaria, ya que lo que no se estudia como corresponde en esa instancia resulta muy difícil de recuperar en la universidad. No existen restricciones para el ingreso a nuestras universidades, pero el abandono y la deserción son muy elevados, ya que, de cada 100 estudiantes que ingresan a todo el sistema universitario argentino (estatal y privado), casi 70 no concluyen sus estudios. Pero atención, la graduación universitaria en proporción a la población también es distinta en Brasil, ya que es el doble de la nuestra, ya que la deserción universitaria en la argentina es muy elevada.

A pesar de nuestro ingreso irrestricto, tenemos menos graduados y nuestra graduación crece menos no solo que en Brasil, sino también que en otros países latinoamericanos. Nuestro rezago es aún mayor cuando comparamos nuestra graduación con la asiática y la europea. Nuestra acumulación de capital humano calificado no sólo es menor que en los otros países, sino que además resulta insuficiente para enfrentar los grandes desafíos científicos y tecnológicos del siglo XXI, ya que el crecimiento económico no depende hoy de los recursos naturales sino de la acumulación de capital humano, por eso podemos decir que la educación es más importante que Vaca Muerta.

Dos domingos distintos en Brasil y la Argentina, son el preludio de dos futuros diferentes. Pero los alumnos no son los responsables, ya que los adultos son quienes definen la política educativa.

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