18 de enero 2002 - 00:00

Duhalde amplía su base en PJ repartiendo cargos

Eduardo Duhalde está tejiendo ahora, a partir de la administración del Estado, una trama de alianzas en el interior del PJ que no quiso o no pudo constituir durante la Asamblea Legislativa que le dio el poder. Se trata de asociar a su gobierno a los principales gobernadores, a partir de la entrega de cargos decisivos de la administración. Por eso varias áreas todavía no están definidas pero se supone que serán cubiertas rápidamente: sellar esas alianzas será importante y hasta imprescindible para conseguir que los mandatarios provinciales aprueben la versión definitiva del presupuesto nacional, que terminará de discutirse este fin de semana. José Pampuro, el decisivo secretario privado de Duhalde (a diferencia de sus antecesores en ese cargo se trata de un dirigente político que se desempeñó hasta hace poco como diputado nacional), es el responsable de negociar espacios y componer un cuadro equilibrado en beneficio de la estabilidad y la proyección futura de su jefe.

Una de las secretarías codiciadas, la de Transporte, es motivo de disputa entre dos sectores del PJ. Por un lado, la reclamó José Manuel de la Sota para el diputado Eduardo Di Cola o, en su defecto, para Rubén Cipollatti, obviamente dos cordobeses. Pero la presión del gobernador mediterráneo presenta un límite: el salteño Juan Carlos Romero ambiciona también el mismo cargo. No es menor el pedido: se trata del mandatario que lidera el Grupo Federal, un nucleamiento que fue tradicionalmente más inclinado hacia el menemismo. Conquistar a Romero o, por lo menos, neutralizarlo, sería un logro para el duhaldismo y por eso la pretensión de De la Sota corre riesgo.

•Comunicaciones

Otra posición en disputa es la Secretaría de Comunicaciones, encargada de arbitrar en uno de los sectores más dinámicos de la economía de los últimos años. Lo pretendía, en principio, Julio César «Chiche» Aráoz hasta que De la Sota, su peor adversario, lo vetó. Avanzó así la candidatura de Juan Manuel Valcarcel, próspero ex secretario de Alberto Pierri, presidente en su momento de la Comisión de Telecomunicaciones de la Cámara de Diputados y uno de los más fieles intérpretes de los intereses del monopolio «Clarín» a la hora de legislar.

El ascenso de Valcarcel perjudica a dos «Chiche»: el ya mencionado Aráoz y la mucho más gravitante Hilda González de Duhalde, quien también pretende ejercer algún madrinazgo sobre la secretaría.

Energía, otra «gema» de cualquier organigrama, tiene un casi seguro ocupante: César Mac Karthy, ex senador nacional de Chubut. Retrocedió varios casilleros Jorge Cameron, actual secretario, perjudicado por el énfasis verbal de su padrino, Néstor Kirchner, quien se lanzó con algunas críticas al gobierno que inquietaron a Duhalde. Sin embargo, el lazo entre Duhalde y Kirchner es difícil que se debilite: los unen algunas premisas ideológicas, una experiencia común (la de aquel grupo Calafate con el que Duhalde pretendió en su momento seducir a la izquierda del PJ) y algún proyecto pendiente, como el de capturar para un frente peronista del año 2003 al Frepaso de Carlos Chacho Alvarez. Pero tal vez Cameron no alcance esa tierra prometida por cuestiones cotidianas, de momento.

La Secretaría de Pesca es otra pieza codiciada y no tiene aún ocupante. Es posible que caiga también en manos de un sureño y hasta puede pensarse en que se convierta en un premio consuelo para Kirchner.

Con Hacienda (Oscar Lamberto) y Agricultura (Jorge Paulón), Duhalde aproximó a su gobierno a Carlos Reutemann. Con De la Sota ya están definidos los espacios de convivencia. En el caso de los federales, Romero tendrá un espacio y ya tiene el suyo Ramón Puerta: le designaron a su ex jefe de Gabinete Roberto Schiavoni en Yacyretá y a un ex ministro, Ricardo Biazzi, como secretario de Educación. Con Kirchner queda por definir por dónde pasará el lazo. Así queda definido un cuadro que le podría facilitar a Duhalde un tránsito del que nunca gozó en el interior del PJ, siempre dominado más o menos explícitamente por Carlos Menem, quien tal vez comience a sentirse amenazado por este avance.

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