21 de enero 2002 - 00:00

Duhalde asegura a provincias sólo el pago de los salarios

Los gobernadores se reagruparán esta semana para arrancarle al gobierno la formalización de la promesa del Presidente de asegurarles fondos para pagar los sueldos. Mañana se reunirán los peronistas del Frente Federal, y el miércoles lo harán los gobernadores de todos los signos en la Capital Federal. La agenda se centra en dos puntos clave para ellos. Uno es la pesificación de las deudas que mantienen con los bancos que, aunque renegociada en tiempos de Domingo Cavallo a 7%, aún falta la firma de los convenios. Los gobernadores pretenden que esa pesificación se haga 1 a 1 con el dólar, y desde el gobierno se amaga con la relación oficial de la divisa extranjera a $ 1,40. El jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, adelantó, en rueda de consultas con los mandatarios provinciales que los fondos de coparticipación serán girados de acuerdo con la recaudación fiscal. Los gobernadores, disconformes, contraatacarán para que les cumplan la promesa de que tendrán para pagar los sueldos de cada mes.

Los gobernadores intentarán esta semana arrancarle al gobierno nacional el compromiso, ya asumido verbalmente por Eduardo Duhalde, de que los fondos para el pago de sueldos de 2002 están asegurados todos los meses. La organización de este contraataque comenzará mañana, con los mandatarios peronistas agrupados en el Frente Federal Solidario (FFS), y seguirá el miércoles, donde un plenario de todos los gobernadores se reunirá en la sede porteña del Consejo Federal de Inversiones (CFI) a la que convocó Carlos Reutemann como jefe espontáneo.

Los que darán el puntapié inicial a esta nueva ofensiva por fondos serán los del FFS, es decir las provincias menos pobladas gobernadas por el peronismo. Invitantes al cónclave son: el salteño Juan Carlos Romero, el formoseño Gildo Insfrán y el patagónico Néstor Kirchner, mientras Ramón Puerta se mantiene apartado de la coordinación que hizo de este grupo. Es una suerte de resurgimiento de un sector del peronismo del interior, que vivió su mejor momento cuando el sanluiseño Adolfo Rodríguez Saá, de la mano de ellos en la Asamblea Legislativa, alcanzó la Presidencia de la Nación después de la renuncia de Fernando de la Rúa hace un mes, el 20 de diciembre. Esos gobernadores se agrupan ahora tras el aluvión bonaerense de Duhalde en alianza con el radicalismo de Raúl Alfonsín.
Con ese bloque armado, el miércoles se llevará a cabo el plenario de todos los mandatarios provinciales, con una agenda que puede resumirse en dos puntos: 1) Pesificación de las deudas provinciales; 2) que Duhalde les certifique por escrito,
que habrá fondos para pagar los sueldos de este año, tal como les ha prometido.

En el primer caso, están avanzadas las negociaciones con los bancos para esta pesificación de las deudas provinciales, algo que está prácticamente arreglado con todos los bancos, de algunos gobernadores. Esa pesificación se podría llegar a hacer al cambio oficial, es decir a $ 1,40 por dólar. Sin hablar de los bonos provinciales que hay en danza, las provincias adeudan a los bancos alrededor de $ 10.000 millones, más $ 2.000 millones del Fondo Fiduciario. Los gobernadores reclamarán, en cambio, que la pesificación se concrete a la paridad 1 a 1, que es muy bueno para las economías de algunas provincias (de hecho Tucumán, Chubut y Río Negro ya se han declarado en default, y hay otras que pueden llegar a hacerlo). Pero que al mismo tiempo complica la relación del gobierno con los bancos admitió el oficioso vocero.

Cuando se renegoció con Domingo Cavallo y su equipo la reestructuración de esa deuda, bajando compulsivamente el interés a 7 por ciento, no se terminaron de firmar los convenios respectivos, dejando abierto un interrogante que los hechos posteriores a la asunción de Duhalde han profundizado. Aunque se estiró el plazo de gracia por intereses, el 1 de marzo del año próximo comienza «el lagrimeo» -como lo definió ayer uno de los negociadores-, con ese nuevo 7 por ciento pactado.

Además, la acumulación de los pagos operará a partir de 2004/ 05 y 06, recordó ayer Hugo Garnero, ex negociador como secretario de Provincias de la cartera de Economía en tiempos de Cavallo. Y en este punto todos los gobernadores quieren dejar abierta la discusión para buscar trasladarlos, abriendo una nueva instancia negociadora, a partir de 2005 y hasta 2010.

Por último, la cohorte de gobernadores intentará arrancarle a Duhalde el compromiso formal de que habrá fondos para pagar este año los sueldos. Si es posible con un anuncio oficial. Una forma de poder regresar a sus provincias con una respuesta que satisfaga a un sector público cada vez más levantisco. En la ronda de conversaciones que ha venido manteniendo el jefe del Gabinete de Ministros, Jorge Capitanich, y los mandatarios provinciales, ha quedado clara una cosa: que los fondos de coparticipación, sobre los que se mantendrá el recorte de 13 por ciento, sólo serán enviados a medida que se recaude. No están seguros los fondos de coparticipación, «se paga con lo que se recauda», fue la respuesta de Capitanich, apuntando a la reforma política que se les exigirá desde Interior (ver nota aparte).

Compromiso

Quizá fue por esto que el salteño Romero le aseguró a este diario que Duhalde «se comprometió» a cumplir con el envío de fondos coparticipables a las provincias, sin recortes. Un anticipo de una decisión política por sobre la de los técnicos de Economía, aun cuando la recaudación fiscal termine siendo la que mande sobre el mero voluntarismo.

Romero
participó de una reunión en la quinta presidencial de Olivos el viernes pasado en la que se analizaron en general los lineamientos del proyecto de presupuesto 2002. El salteño, especialmente invitado al encuentro, explicó en torno a la relación Nación-provincias que la directiva expresada por Duhalde a sus funcionarios es la de «respetar el envío de los fondos que les pertenecen a las provincias».

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