Duhalde consagrado presidente hasta el 2003 ¿más populismo en un país sin fondos ni ayuda?
-
Recorte de servicios: el Congreso alerta por ajuste en salud y transporte
-
El costo político del Adornigate: entre encuestas, desgaste y la ensalada rusa
No estaban Rodríguez Saá (de San Luis) o quien lo sustituyó provisoriamente, la señora María Lemme, Juan Carlos Romero (Salta), Rovira (Misiones), Carlos Díaz (Santiago del Estero) y Carlos Ruckauf (Buenos Aires).
Se observaba que Rovira por su proximidad con Ramón Puerta, sometido a presiones en la reunión de Chapadmalal y decidido a tomar distancia del nuevo proceso electivo tras renunciar a la presidencia del Senado; Juan Carlos Romero, quien con Puerta era una alternativa a presidente y optó por observar desde el costado, y Rodríguez Saá, obviamente herido tras su breve interinato presidencial y ausente no se hubieran opuesto a la propuesta que se lanzó allí: Carlos Reutemann hasta 2003. No se sabe qué haría Díaz de Santiago del Estero y, desde ya, se descontaba la oposición de Ruckauf porque éste, nuevamente unido a Duhalde, sólo está preocupado por salir de su propio «corralito» que lo agobia y de donde quiere salir más que los tenedores de ahorros en los bancos.
Se habló con la línea Duhalde y ellos fijaron su posición: nuestro trato con Duhalde para presidente hasta 2003 no se detiene. Allí Reutemann, aunque tenía a su favor prácticamente todo el justicialismo del país fuera del bonaerense -al menos a nivel de conductores de la estructura partidaria-dijo: «Si no es con consenso de todo el justicialismo no acepto». Estaban dos de los tres gobernadores más fuertes, Reutemann y De la Sota, el apoyo del ex presidente Menem y de prácticamente todos los gobernadores del PJ del país. Por supuesto Kirchner y De la Sota aspiraban a interinato de 60 días y elección de mandatario para terminar el período del renunciante De la Rúa, pero como esta posición -ganadora de la anterior Asamblea Legislativa-había fracasado con la caída de Rodríguez Saá y viendo la veta que decidió aprovechar Duhalde, se plegaron con reparos a la opción Reutemann. Pero no se dio.
¿Qué significa esto para el futuro inmediato del país? Que aunque no vayan a hacer ninguna oposición abierta -y menos de inmediato-Duhalde-Ruckauf hay que descontar que el resto del justicialismo los vigilará más que los opositores, sobre todo si ven algún privilegio hacia la provincia de Buenos Aires que tienda a proyectar a Carlos Ruckauf hasta 2003. Aparte de la poca simpatía que el bonaerense despierta en todos los restantes gobernadores y en Menem, el federalismo siempre se opone a dejar avanzar a hombres bonaerenses por la diferencia económica que esta provincia tiene en potencial y electores.
No habrá oposiciones fuertes desde el justicialismo, inclusive colaboraciones (Reutemann ya le dijo a un hombre de su palo, el senador Oscar Lamberto, que acepte si le ofrecen la Secretaría de Hacienda). Esto les da idea de apoyo a un justicialista presidiendo el país. Pero, además, tendrá información de primera mano sobre los fondos que pudieran mover demagógicamente Duhalde-Ruckauf.
• ¿UN GABINETE EFICAZ O AGLUTINADOR?
Obviamente Duhalde tratará de ampliar al máximo la representatividad en su gabinete porque no ignora que salvo el bonaerense, el resto del justicialismo del país no lo quería para presidir hasta 2003. Y aun en el PJ de su provincia la figura creciente del intendente de La Plata, Julio Alak, ya se había ido como candidato a vicepresidente del cordobés De la Sota si había elecciones en marzo, y el de La Matanza, Alberto Balestrini, hizo lo mismo y con el mismo fin con Néstor Kirchner, de Santa Cruz.
Pero aquí se plantea la primera gran duda: ¿un gabinete para complacer a tanto internismo justicialista es el más eficaz para afrontar tremenda crisis como la que hoy enfrenta la Argentina?
Sin duda no es lo mejor. Un mandatario de 2 años con un país así necesitaba libertad absoluta para elegir los mejores hombres, sin compromiso alguno, para cumplir una meta tan comprometida.
Duhalde no ignora que, de arranque, sólo cuenta con el apoyo de los duhaldistas en intendencias del conurbano y sus 62 diputados y senadores. Concreta y principalmente de Eduardo Camaño (titular de la Cámara de Diputados), Osvaldo Mércuri (presidente de la Cámara de Diputados de su provincia), José Pampuro (un médico que fue ministro de Salud de la gobernación Duhalde de 1991 a 1999. Es hoy diputado y lo llaman la «sombra operadora» del nuevo Presidente que probablemente lo llevará a la SIDE), Baldomero Alvarez (ex intendente de Avellaneda y actual diputado nacional), Hugo Curto (intendente actual de 3 de Febrero), Jesús Cariglino (actual intendente de Malvinas Argentinas), Mariano West (actual intendente de Moreno), José Díaz Bancalari (también ex ministro de Gobierno de Duhalde y actual diputado nacional), Isidoro Lazo (diputado provincial bonaerense por la cuarta sección). Quizá también Luis Barrionuevo (sindicalista y senador por Catamarca) aunque éste está más cerca de Carlos Ruckauf, pero puede acercarle al menos a los «gordos» de la CGT. También el senador entrerriano Jorge Busti (ex gobernador), Rodolfo Gabrielli, de Mendoza.
Sabe que a medida que se vaya acercando el 2003 serán feroces con él los aspirantes a la Presidencia de la República «en serio».
Por eso puede deducirse que la solución institucional encontrada ayer por la asamblea legislativa saca al país de la encrucijada, pero dista de ser de fondo.
• LA ECONOMÍA POSIBLE CON DUHALDE
Eduardo Duhalde enunció el propósito base de su gestión: «Devolver los fondos del 'corralito'».Ya de por sí es populismo porque no se puede salvo en un largo período y por tandas. Aparte nunca será posible -técnicamente-con un peso equivalente a un dólar porque no hay y nunca hubo una base equivalente a los u$s 60.000 millones retenidos. Si se devaluaba (esto ya la realidad lo hizo) y se dolarizaba, era posible porque en la medida en que los primeros reclamantes tuvieran sus dólares el resto se calmaría. Pero esta idea de dolarizar está lejos de Duhalde. Además la mayoría pasó su plazo fijo de pesos a dólares (80%). Confía ahora en un préstamo de u$s 15.000 millones del Fondo Monetario. El propósito de Duhalde entonces es imposible de pensar para un país donde el Estado cobra en pesos y pretende pagar en dólares. No obstante quien seguramente será su ministro de Economía, Jorge Remes Lenicov, es serio y capaz de oponerse a delirios.
Seguramente se pueden escalonar los pagos para salir del «corralito». Pero pagos en pesos. Duhalde, no obstante, dijo ayer que «el que depositó dólares recibirá dólares». Claro, no dijo cuántos dólares de los originalmente depositados ni cuándo.
Podría recurrirse a un título por los depósitos retenidos que puede generar un mercado de cotización (plan BONEX de los '90 aunque ahora hay 10 veces más depósitos) donde la gente puede hacerse de fondos porque tendrán valor ya que se descuenta que se pagarán sus vencimientos, de intereses al menos, dado que el Estado se quedó con toda la masa. Los BONEX llegaron a cotizarse bien. Pero también hay que decir que no se conocen magias para evitar distintos mercados cambiarios, con obvias distintas cotizaciones a partir de una «oficial», la más barata aunque no sería de uno a uno con el dólar, y la real del «paralelo», la más alta, por la imposibilidad de seguir cerradas las importaciones, aun las esenciales para productos que traerá desabastecimientos. Por caso, si Coca-Cola en este verano agota su stock del jarabe base del producto y no consigue pagar la importación, no podrá producir. Esto se multiplicará en centenares de productos. Pero el Estado deberá cuidar y racionalizar al máximo las reservas que tiene. Duhalde marcó claramente que habrá un nuevo régimen cambiario: dijo ayer en el Congreso que «el modelo terminó con la convertibilidad».
También Duhalde en su discurso reiteró la necesidad de cambiar «el modelo económico de exclusión social de las últimas décadas». El modelo económico vigente en la Argentina desde la democracia es un modelo capitalista «sui generis», con algunas libertades y otros severos estatismos, despreciativo de cuidar el gasto del Estado. Con Alfonsín era un capitalismo al menos de la mitad. Con Menem llegó a 70% de acercamiento a la seriedad.
Nadie puede imaginar a un Duhalde llevando desde sus palabras el «modelo» económico actual a un capitalismo serio como el de los países desarrollados y aun el de Chile, y en buena parte Brasil. Todo se presenta como un retroceso a un estatismo mayor que el de la época de Alfonsín. ¿Creerá Duhalde que las empresas del exterior compraron por u$s 77.000 millones y sumaron cuantiosas inversiones para quedar aprisionadas de un estatismo y populismo exacerbado, además de tener plantas productivas en un país en default? Mal camino. Alarma porque no es una promesa electoral olvidable sino por estar en el primer discurso de Duhalde.
En lo demás, si a la provincia de Buenos Aires le fue bien inventando con originalidad el Patacón, es seguro también que con Remes Lenicov habrá bonos para subsanar la cadena de pagos seriamente rota.
Con esto -y si no se disponen medidas alocadas, apresuradas o demagógicas, sobre todo a nivel de promesas-se puede pensar en un plan más tranquilo, más analizado. Eduardo Duhalde, además de bonaerense y desconfiable para el resto de las provincias, nunca fue bien visto por el Fondo Monetario Internacional. Es grave porque sólo la utopía izquierdista criolla puede imaginar una desconexión total con ese organismo.
Pero aquí Duhalde -si quiere llegar a 2003-tendrá que renunciar a ideas de toda su vida como gobernar (antes una provincia, ahora una Nación) sin importarle el déficit presupuestario. En el orden nacional es shock instantáneo. En el orden provincial fue una manera de encaminarlo al mismo triste resultado para el país.
Carlos Maestro, presidente del bloque de senadores de la UCR, declaró ayer: «Tenemos coincidencias con Duhalde», representando al populismo que también adora la línea radical predominante tras el ocaso del delarruismo. Si va a gobernar en serio, en lo económico Duhalde no podrá coincidir con Alfonsín y a los radicales les encanta volver al discurso opositor.
Si Duhalde les dijo a sus colaboradores, como trascendió, «si me va mal, llamo a elecciones», estaría marcando una enfermedad populista incurable y será otra solución endeble y precaria. Tendrá fuertes críticas, más allá de una luna de miel inicial. No olvidar que De la Sota se va con la bandera atractiva de que «el pueblo vote». Carlos Menem dijo que apoya a un presidente que llegue hasta 2003 «aunque sea Duhalde». Pero es difícil que Duhalde, aun gobernando bien, no convoque a elecciones antes de 2003 sin dejar cumplir el período precisamente para que Menem no pueda ser presidente o tenga problemas judiciales. No todos los enfrentamientos se disuelven, pasada la luna de miel.
• MUCHOS NOMBRES PARA ELEGIR
Duhalde prometía anoche a los gobernadores que los tendría en cuenta para el armado de su equipo, pero igual trascendían nombres que se daban por seguros para varias carteras. Para Economía, Jorge Remes Lenicov con Oscar Lamberto, representante de Carlos Reutemann, como secretario de Hacienda. En el Ministerio del Interior se lo daba por seguro al entrerriano Jorge Busti y en la SIDE, José Pampuro. Miguel Angel Toma estaba convencido anoche de ir al Ministerio de Defensa, y Juan Pablo Cafiero a Desarrollo Social. Al radicalismo se le ofrecerían dos carteras, pero ese partido no se habría decidido a incorporarse al Gobierno. En el caso concreto de la Cancillería, por ejemplo,Adalberto Rodríguez Giavarini rechazó un ofrecimiento. Lo mismo decía anoche Ramón Puerta. El nombre de Rodolfo Terragno fue echado a rodar para Infraestructura. Si fuera por Raúl Alfonsín, la política exterior debería estar en manos de Eduardo Menem, para acercar a Carlos Menem, pero no debería haber un radical en el gabinete. En cambio, Duhalde estaba anoche más seguro de que el constitucionalista Jorge Vanossi se haría cargo de Justicia. Para atraer a Néstor Kirchner se postuló a su esposa Cristina, la senadora, para el Ministerio de Educación. En el armado del nuevo gobierno tuvieron gran participación los eternos socios radicales de Duhalde, es decir, Moreau y Storani. Este último temió el castigo que podría recibir desde la izquierda por su adhesión a un gobierno peronista. Por eso hizo llegar ayer una oferta insólita a la titular del ARI, Elisa Carrió: la convidó para que presida la Corte Suprema, que según él debería renovarse por completo.
• SE ROMPIÓ UN MALEFICIO BONAERENSE
Aunque no haya sido por elecciones generales se acaba de romper ayer en la Argentina un maleficio histórico: que ningún gobernador de la provincia llegara a la Presidencia de la Nación (salvo Bartolomé Mitre, aunque éste haya estado al frente de la provincia cuando ésta estaba separada de la Confederación). Si no fue con las urnas fue por decisión de una asamblea legislativa constitucional y legítima.
¿Qué pasará en el país con este hecho históricamente inédito de que alguien que presidió la principal provincia, la que representa la mitad del padrón electoral y tiene la mitad de los habitantes presida el país?
Porque no fue casualidad ni mala suerte que nunca un gobernador bonaerense o ex gobernador presidiera el país: fue la forma del resto de las provincias y la Capital Federal de mantener su igualdad porque representan en conjunto toda la otra mitad nacional. Ese resto del país perdió poder al suprimirse el «Colegio Electoral» cuando en elecciones generales se elegían electores para que éstos luego votarán al Presidente. Lo suprimió la reforma constitucional de 1994 y antes con el «balotaje». Pero ahora se agrega un bonaerense ex mandatario encabezando el Poder Ejecutivo Nacional. Cuando menos -aunque no es tonto como para ignorarlo-es otra acechanza a Duhalde que como político nunca se preocupó mucho por nacionalizar su figura concentrándose siempre en el territorio bonaerense.
• DUHALDE ROMPE OTRA LEY HISTORICA
La historia política de los pueblos -de cualquier pueblo en cualquier país donde exista la posibilidad del voto libre y secreto-marca un derrotero ineludible, al menos para que la democracia siga: al período -o varios consecutivos-de un gobierno concentrador sigue el período -o varios consecutivos mientras alcancen los fondos-de un gobierno repartidor. ¿Por qué? Porque el concentrador austeriza a un país, lo obliga a ahorrar, a sanearse, a limpiar el Estado. Pero al cabo del tiempo la gente se cansa y entonces vota al grupo político repartidor que distribuye tanto acumulado hasta que no alcanza más y la misma sociedad se vuelca al austero concentrador para que de nuevo acumule riqueza. Es una constante histórica, casi una ley obvia.
A los concentradores de riqueza se los llama «conservadores», «de derecha», «republicanos» y también suelen asumir este papel los gobiernos militares en los países latinoamericanos y varios africanos. Suelen ser criticados, pero comprendidos en su función. De cualquier manera, los concentradores son absolutamente indispensables para que pueda llegarles el turno a los repartidores.
El período republicano de Ronald Reagan permitió el gobierno cómodo, próspero y demócrata de Bill Clinton en Estados Unidos. Cuando ya se insinuaba la recesión actual se retorna a otro republicano, George W. Bush.
La dictadura severa de Francisco Franco acumuló lo suficiente, en España, como para los 12 años repartidores y sin sobresaltos de Felipe González. Cuando tales repartos agotan las arcas estatales se recurre al presidente de derecha que es el actual José María Aznar.
Los 16 años del conservador Helmut Khöl (Unión Cristiana Demócrata UCD) permitieron en Alemania el actual socialismo de Gerhard Schröder para que reparta. Los 15 años de Margaret Thatcher con su Partido Conservador en Inglaterra también fueron indispensables para el vuelco a un repartidor como Tony Blair y su Partido Laborista.
Podrían citarse muchos más ejemplos de esta forma indispensable de evolución de los pueblos. También rige en Latinoamérica y en laArgentina, con las variantes propias que nosotros tenemos, desde ya. Pero la dictadura pinochetista en Chile, repudiable en cuanto a sus formas políticas, creó las bases de la democracia actual donde gobierna «la concertación» (socialismo, democracia cristiana y otros). Pero se está agotando el reparto y ya hasta se descarta que en 2003 en elecciones asumirá de nuevo la derecha con Joaquín Lavín para concentrar de nuevo.
Carlos Menem tuvo que acumular vendiendo las empresas públicas porque su antecesor Raúl Alfonsín repartió todo. Juan Perón en 1946 pudo repartir tanto porque se había acumulado con gobiernos conservadores primero y con las generosas ventas al exterior de la Segunda Guerra Mundial. Perón, dentro de las variantes latinoamericanas, fue repartidor mientras pudo y tuvo al comienzo de sus 9 años, pero terminó en concentrador intentando explotación petrolera extranjera, obligando a comer pan de centeno internamente para preservar las divisas de las exportaciones de trigo y enviando -ya en el año 1950, a cuatro de asumir-la primera misión ante el Fondo Monetario que encabezó Ramón Cereijo.
¿Cómo juega esta constante histórica ineludible, plagada de ejemplos, en la Argentina actual? Con una paradoja clásica de la anormalidad latinoamericana de gobernar: le toca hacer el papel de gobierno concentrador a quien, como Eduardo Duhalde, siempre proclamó su populismo, su afán repartidor y lo demostró cuando gobernó la provincia de Buenos Aires, a la que dejó con un déficit de 1.700 millones anuales. ¿Cómo hará Duhalde si la situación del país no le permite ningún reparto, sino la austeridad extrema? Además se suma la ironía de que lo apoya el radicalismo hoy de vuelta encabezado por Raúl Alfonsín, «Fredy» Storani y Leopoldo Moreau, que es un trío temiblemente repartidor y responsable del mismo déficit que permitieron los repartos de Duhalde a cambio de que le concediera los propios.Y lo hizo.
Además Duhalde no ignora la constante histórica de cómo deben sucederse los distintos gobiernos; declaró una vez sobre Carlos Ruckauf y el déficit que le dejó: «No tiene de qué quejarse. Sabe que un gobierno hace obras y el otro las paga». Se olvidó de razonar que su sucesor, Ruckauf, tenía tanta vocación de repartidor como él y además una Legislatura adversa dominada en mayoría por los superrepartidores Moreau y «Fredy» Storani, que en ello basan su supervivencia política al carecer de carismas personales o posturas gravitantes.
• EL PACTO BONAERENSE
Los presidentes que van emanando de la Asamblea Legislativa después de la renuncia de Fernando de la Rúa caen en el espejismo de suponer que llegan al poder después de un triunfo que les da legitimidad, como si hubieran ganado una elección. Se les nota en el ritual de su asunción y también en el armado de su equipo. Ayer Duhalde pidió una manifestación de 50.000 personas en la Plaza de los dos Congresos y comenzó a configurar un equipo que se parece mucho en su aspecto al que soñaba en 1999, cuando quiso ser Presidente por el voto popular. El principio que preside esta organización es el del «pacto bonaerense», es decir, el acuerdo de partidos que domina la vida provincial desde hace más de 10 años y que incluye el financiamiento de onerosos aparatos partidarios a costa del Estado. Los vértices principales del contrato han sido el propio Duhalde, los radicales Federico Storani y Leopoldo Moreau y el frepasista Juan Pablo Cafiero. En combinación con estos dirigentes, el nuevo Presidente piensa armar su gobierno «de unidad nacional», con radicales y frepasistas incluidos en la grilla.
• NO TERMINA NEGOCIACION CON GOBERNADORES
Para hoy, después de la asunción que se hará a las 12 en la Casa de Gobierno, Duhalde aspira a encontrarse con los mandatarios de todas las provincias. Ayer logró el apoyo en el recinto pese a que De la Sota y Kirchner seguían quejándose de que no haya elecciones, pero éste último se anochecía con la oferta a ocupar un altísimo cargo, quizás jefe del Gabinete. El resto del elenco de ministros quiere cerrarlo en paz con opositores y peronistas para lograr su sueño -difícil siempre en política, fue lo que hizo fracasar a De la Rúa-de gobernar sin conflictos.
• ASAMBLEA LEGISLATIVA IGUALMENTE MALA
La duda ayer era si esta segunda Asamblea Legislativa fue tan mala o peor que la anterior. Tuvieron cosas en común: la «barra» del candidato designado ocupando las galerías. Rodríguez Saá sólo pudo traer sanluiseños para llenar las galerías. Eduardo Duhalde, dominador de una poderosa estructura bonaerense, llenó las galerías y ganó las calles con activistas traídos en colectivos ubicados en largas filas estacionadas en la Avenida 9 de Julio. Dicen que pidió «50.000 personas en la Plaza de los Dos Congresos» pero era 1 de enero, feriado, y con mucho esfuerzo sus operadores lograron 600. No obstante tal concurrencia mínima en su apoyo logró, en una riña callejera grotesca con piedras y cañitas voladoras, dispersar a los 200 fuertes activistas marxistas ideologizados que dan más fuerza que la concurrencia por un pago. La izquierda está enfervorizada desde haber violado externamente a la Casa de Gobierno e ingresado en el Congreso Nacional por la ineficiencia del ministro del Interior, Rodolfo Gabrielli -que ordenó «inacción» a la Policía Federal-, e imaginan una «revolución rusa del año 1917» ahora en la Argentina y la formación de soviets. La decepción en políticos los alienta más para salir ahora de su histórica minoría en torno de 5%.
Otra característica común fue la liviandad de los discursos, casi elementales. Nadie analizó el breve período Rodríguez Saá. Sólo la diputada Patricia Walsh (Izquierda Unida) se preguntó cómo podrá salvar de la temible encrucijada a la Argentina en dos años quien gobernó tan mal la provincia de Buenos Aires en 8 años. Raúl Alfonsín -bastante feliz porque se salva su partido de una elección que presagiaba calamitosa en marzo y porque vislumbra desmembramientos e intrigas en el justicialismo-lo votó, pero no llegó a tanto como para hablar en apoyo de Eduardo Duhalde a quien con el Pacto de Olivos le cerró su primer intento de candidatearse a presidente. José Vitar (Chacho Alvarez, puro y subsistente) fue uno de los tantos que cayó en la sandez de echarles la culpa de la crisis económica a «los bancos» y no a la demagogia de los políticos con los fondos públicos.
Alchouron, del cavallismo, hizo un discurso ingenuo recibiendo réplicas. Debió limitarse a decir que todavía no se ven soluciones mejores -menos en las asambleas legislativas plagadas de generalidades y utopías en los discursos-, que todavía no aparecen soluciones superadoras de las que debió dejar truncas el ex ministro. Alicia Castro, desde la izquierda, también defendió a Aerolíneas Argentinas como si en su sindicato de origen de trabajadores aeronáuticos (Azafatas) no hubiera también de otras compañías y calificó de «horrible» la ley de presupuesto con déficit cero. ¿Conocerá una magia para gastar más de lo que se ingresa, en un gobierno, en una empresa o en una familia?
Otros discursos no merecen grandes comentarios. «Plata que se llevaron», «intereses económicos», «legitimidad al nuevo gobierno» y otros términos comunes junto a propuestas sin sustento en la realidad los caracterizaron.
• SE OYERON FORMAS DE ANALFABETISMO ECONOMICO
Elisa Carrió volvió a ser atractiva de escuchar en la Asamblea, pero también mostró de nuevo analfabetismo económico. En la simpleza de sus razonamientos estimó que «había cuentas negras donde los ricos habían sacado el dinero» que ahora quedó en el «corralito» y que esto se solucionaba fácil obligando a «devolverlo».
Valen la pena unas líneas para la Carrió. No se le pueden devolver los $ 60.000 millones de depósitos al público -ni aquí ni en ningún paísporque los bancos, tal como es su función, los dieron en préstamos y crean el «dinero bancario». Así el dinero se multiplica porque parte de esos préstamos vuelven como depósito a los bancos, que se vuelven a dar en crédito. El encaje actual (dinero obligatoriamente inmovilizado en los bancos que le alcanza para pagos y depósitos en el día en situaciones normales, desde ya) en la Argentina es hoy de 20%. Cuando alguien deposita 1.000 pesos, el banco inmoviliza 200 (20% de encaje) y presta 800 a otra persona o empresa. Este en algún momento los lleva a un banco o los lleva el que le cobró ese dinero. Los 800 entran como nuevo depósito a otro banco que retiene $ 160 y presta los otros 640 que irán a otro banco que retiene $ 128 (20%) y presta $ 512.Así se repite el proceso. En definitiva, los 1.000 pesos iniciales generan $ 5.000. No es un «invento argentino». Es la forma bancaria que en todo el mundo existe desde la Edad Media. Quiere decir que no se puede simultáneamente devolver 60.000 millones porque reales, de base, hay apenas 12.000, el resto es dinero bancario sin respaldo real y no se puede «devolver». Salvo, como se hizo a partir de la crisis mundial del año '30, emitiendo moneda hasta calmar a un grupo inicial de depositantes para que los demás se calmen luego. Pero aquí se quiere caer en la ingenuidad --ya mucho menos-de mantener la convertibilidad sin emitir billetes sin respaldo.Y no se quiere devaluar para con menos dólares responder a los pesos, cuando el mercado ya devaluó: por caso en centros de veraneo si paga con un peso o un dólar en efectivo (por ahora) lo que vale $ 15 se lo rebajan a $ 10 (devaluación de 33% y valor del dólar 50% más). Si paga en patacones para $ 11,50 lo que vale 15 porque se lo toman a $ 1,30 (devaluación del Patacón contra el dólar o pesos -iguales por ahora-de 23%). Si paga con LECOP por los $ 15 paga 13,60 con situación peor que el Patacón porque está menos difundido. Si paga con cheque o con tarjeta para $ 15 y no está el descuento a $ 10, hoy sólo con dólar o peso.
Todo esto, que es mínimo, debería saberlo la Sra. Carrió si le habla al país y su palabra es transmitida por televisión. Pero la matemática no es su fuerte: ayer dijo que los discursos en esta asamblea «variaron 360 grados» con relación a la anterior. Si cambiaron 360 grados es porque están en el mismo lugar que antes: el máximo de cambio es 180 grados.




Dejá tu comentario