"Duhalde fractura el país", replicaron Menem y Romero
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«La decisión del administrador interino del gobierno nacional -dice el documento firmado por la fórmula de precandidatos- de confesar su interés de impedir la elección interna del justicialismo, y su indisimulado deseo de fracturar el país sólo con el objetivo de no permitir nuestro triunfo, son detalles que evidencian su autoritarismo y empequeñecen aun más su deshilachada figura.»
• Presiones
A ese plenario deben asistir, entre otros, los gobernadores del PJ, un padrón sobre el cual han ejercido fuerte presión en la última semana los dos sectores. Duhalde no logró citarlos a todos hoy en Buenos Aires, como hubiera deseado, para plantearles la necesidad de neutralidad en la puja del partido.
El argumento sería, claro, el que suelen usar los gobiernos nacionales de todo signo con los mandatarios provinciales, es decir, el flujo de fondos coparticipados y otros orígenes imprescindibles para el regular pago de salarios y aguinaldos.
Menem, por su lado, había alcanzado ya en vísperas de Navidad, que entre adeptos y neutrales hubiera once, sobre catorce gobernadores, dispuestos a no dejarse arrastrar por las presiones de Duhalde para aplazar las elecciones internas el 23 de febrero.
Esto podría ocurrir si el duhaldismo encontrase la manera de volver a citar a un Congreso del PJ y obligar a que se cumpla una decisión de ese órgano que ha ignorado el Consejo (ala Menem), que se vote junto a los candidatos también una nueva cúpula partidaria.
El duhaldismo no cree que pueda reunir de nuevo a más de 600 congresales de todo el país en beneficio de esa posición que los delegados de Duhalde se negaron a que se confirmase en la última cumbre del PJ, adonde los menemistas los esperaron en vano.
• Confusión
Este tema de las fechas es objeto en estas horas de «duhaldeo», operación que consiste en instalar la confusión sobre las consignas o personajes que el Presidente quiere someter a juicio del público, antes de tomar una decisión lanzando sobre ellos opiniones contradictorias. Por caso, hacer votar las dos elecciones en el último congreso de Obras, acordar la ratificación con el menemismo en el Consejo, pero a último momento levantarse de la mesa de negociación sin dar explicaciones y, además, lanzar al Presidente que avaló todo en privado, a fustigar ese acuerdo en público.




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