Duhalde, por la vuelta, subido a un libro
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Eduardo Duhalde
Esa ráfaga de versiones, mientras a lo Perón dice lo que quiere escuchar cada interlocutor de turno -a unos les jura que está «jubilado»; a otros les anticipa su regreso-contribuye a cincelar el mito Duhalde. Quizá hasta sueñe con graffiti que recen «Luche y Vuelve».
Debe soportar, mientras tanto, la visita a escondidas de sus viejos soldados que lo niegan mientras posan sonrientes para la foto junto a Kirchner.
Con tanto ruido como música de fondo, Duhalde presentará hoy a las 9 de la mañana su libro «Memorias del Incendio» en un hotel porteño. El texto repasará los primeros cuatro meses de su gobierno, a partir del 1 de enero de 2002 cuando asumió designado por el Congreso.
En esas páginas puede haber algún indicio. Cuando Duhalde se abocó a diseñar su equipo de gobierno le ofreció la Jefatura de Gabinete a dos gobernadores: al cordobés José Manuel de la Sota, más tarde fallido candidato presidencial, y Néstor Kirchner. Ambos dijeron que no.
En otro hecho ocurrido al amanecer de la gestión del bonaerense también hay una irrupción del patagónico: según la leyenda, Kirchner pataleócontra la retención a las exportaciones de hidrocarburos y derivados que Duhalde y su ministro Jorge Remes impulsaron en enero de 2002.
Según los que lo visitan seguido, Duhalde tiene digitada su maniobra que es volver a la luz pública tras las presidenciales de octubre de la mano de un antiguo proyecto, el Grupo Productivo, que animó luego de perder con Fernando de la Rúa en 1999.
El argumento es que Kirchner está «demasiado ortodoxo» y se «corrió del proyecto productivista» que, en teoría, encarnó él luego de la crisis de 2001 y continuó con Kirchner, con
Lavagna como garante, hasta su desplazamiento el 28 de noviembre de 2005.
En su origen, el GP lo presidía Ignacio de Mendiguren, empresario que más tarde fue su ministro de Producción. A mitad de semana, De Mendiguren animó un sobrio debate con agenda productiva en una cumbre pingüina montada para ofrecerle funcionarios a Daniel Scioli.
Otros, que también lo frecuentan, hablan de que tendrá una aparición ruidosa en temporada electoral. De acuerdo con esos voceros, el ex presidente tendrá una fugaz aparición antes de la votación del 28 octubre para «contar ciertas cosas» de Kirchner.
«¿Retirado? Nadie se la cree», sonrió, entre amigos, Alfredo Atanasoff unas noches atrás. «Está retirado», afirmó por radio Carlos Caterbetti. «Contra Kirchner no está», juramenta José María Díaz Bancalari cada vez que lo interrogan en las cenas del PJ bonaerense.
«Haga lo que haga, va a seguir siendo mi amigo», promete el metalúrgico Hugo Curto. «Negro está en otra cosa» cuenta Antonio Arcuri cuando lo abordan, no sin desesperación, dirigentes que se ven eyectados del planeta K a partir de octubre.
De esa Babel duhaldista se rescatan, sin embargo, algunos datos más precisos. Duhalde da por descontado que Kirchner será reelecto y que, luego de la elección, comenzará un lento declive. Sugiere que la oposición espere, al acecho, hasta el próximo turno.
Todas las sonrisas apuntan, sin embargo, hacia Scioli. Rescatado del tembladeral que secundó al fugaz Adolfo Rodríguez Saá, Scioli figuró en las más afiebradas proyecciones de Duhalde. Es más: la versión 1.0 Scioli gobernador, la firmó el lomense.
Sobre fin del año pasado, el ex presidente movió otra vez la ficha del vicepresidente en su cajón de arena para fantasear con Scioli presidente, Mauricio Macri gobernador y Jorge Telerman jefe de Gobierno como socios de un megafrente antikirchnerista.




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