Eduardo Duhalde les anticipó ayer a los gobernadores peronistas que aceptará propuestas para las medidas económicas a anunciar el viernes. Un Duhalde distendido y en mangas de camisa fue el que recibió, en el salón Gris del Senado, a la decena de mandatarios peronistas que concurrieron a manifestarle su apoyo a la designación que haría más tarde la Asamblea Legislativa. No estuvieron quienes decidieron permanecer en sus provincias: Juan Carlos Romero (Salta), Carlos Rovira (Misiones), María Alicia Lemme (San Luis) y Carlos Díaz (Santiago del Estero). El resto dijo presente, aunque varios optaron por retirarse después de la entrevista, sin esperar el resultado de la asamblea.
Duhalde de entrada les planteó la necesidad de «contar con ustedes» en el gobierno. Ninguno de quienes escuchaba se animó a esa patriada. «Si cada uno de nosotros se va de la provincia para mudarse a la Capital Federal, se nos incendia el rancho, y creo que debemos permanecer conteniendo a nuestros pueblos», fue la respuesta, con variantes formales o políticas, que recibió Duhalde.
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El para esas horas senador nacional por Buenos Aires hizo girar sus breves reflexiones -el encuentro duró apenas 40 minutos-sobre cuatro puntos básicos: * Sobre el planeamiento económico «se a c e p t a n ideas», dijo Duhalde, recibiendo como primera sugerencia que «hay que mandar a la clase media a su casa», para evitar que sea usada por delincuentes y activistas para sus desmanes. Escuchaba y anotaba.
«Sobre las primeras medidas económicas no pienso hablar hasta el viernes» (por mañana), les disparó. Y agregó: «Pero les puedo adelantar que el Estado no se puede desentender del tema de los depósitos de la gente en los bancos». * «Este gobierno será pluralista y no habrá impresentables», afirmó mirándolos, confirmando la aprensión que les generó a todos la reacción de la sociedad con algunos nombramientos durante la gestión de Adolfo Rodríguez Saá. * Les anticipó que uno de los candidatos a ocupar la cartera de Justicia es el constitucionalista radical Jorge Vanossi. «Puede ser», deslizó Duhalde, sin confirmarles nada salvo un nombre que él mismo puso sobre la mesa. * Fue cuando los gobernadores se animaron y le plantearon que el Ministerio de la Producción, a crearse y a cuya conducción ya Duhalde les había anticipado a los diputados y senadores que estaría un hombre vinculado a la producción, debía ser de alguna manera «monitoreado» por las provincias. Alegaron en favor de este reclamo que «nos resulta necesario poner en marcha las economías regionales, que están paradas».Duhalde siguió anotando.
Anécdota
Le señalaron, además, que las convocatorias debían ser hechas respetando las jerarquías provinciales. Después de todo, le estaban hablando a un ex gobernador, par de ellos, hasta el '99. Y recurrieron a una anécdota para explicarle por qué había fracasado la última reunión en Chapadmalal con Rodríguez Saá: «Mirá, cuando Menem convocaba a una reunión -y de esto se encargaba Carlos Corach-, si vos decías que no podías porque estabas resfriado, Corach agarraba y te mandaba un avión con un médico, aspirinas y una frazada para que no faltaras». El humor y algunas sonrisas permitieron aligerar la tensión que había sobrevolado el encuentro.
El primero en retirarse fue el riojano Angel Maza, que optó por no quedarse a la Asamblea Legislativa. Los que lo siguieron fueron Carlos Alberto Reutemann y José Manuel de la Sota, que recurrieron al jefe de la seguridad en el Congreso, preguntándole por dónde podían salir e irse sin correr riesgos. Afuera menudeaban las pedradas de los grupos de activistas de la izquierda violenta contra las patotas peronistas importadas del Gran Buenos Aires, mientras la Policía Federal regaba todo con gases lacrimógenos.
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