5 de agosto 2005 - 00:00

Duhaldistas creen inminente intervención del PJ nacional

María R. Servini de Cubría
María R. Servini de Cubría
En la última semana, Eduardo Duhalde activó un radar para rastrear cada uno de los movimientos de la jueza federal María Romilda Servini de Cubría. ¿El motivo?: la fecha en que la magistrada dispondrá la intervención del Partido Justicialista nacional.

Entre el martes y ayer, los teléfonos rojos del duhaldismo sonaron chequeando la posibilidad de que, en forma inminente, Servini dictase -como lo adelantó este diario-una resolución para colocar un interventor al frente del PJ que, desde marzo de 2004, está bajo administración del congreso partidario.

En esa «guerra fría» de rumores y contrarrumores, algún peronista especuló, incluso, que antes de entrar en el fin de semana, la jueza firmaría el dictamen habilitando la intervención.

Es una trama con ramificaciones en el gobierno, la Justicia, el duhaldismo y los gobernadores del PJ.

• Detalle

A continuación, un detalle de cómo observan esos actores un sello que está acéfalo desde el congreso de «alta peluquería» -Aníbal Fernández dixit-de Parque Norte.

• El gobierno, a través de algunos de sus operadores, confesó su interés en capturar el PJ -ya lo hizo
Alberto Fernández- en la Capital Federalperono pensando en los beneficios que puede sacar de ese cascarón vacío, sino en los perjuicios que con esa herramienta podría procurarle a quien es hoy su principal enemigo, Eduardo Duhalde. Así y todo, es difícil decodificar cuál es el interés real de Néstor Kirchner en promover una intervención del peronismo. La duda crece cuando se asegura que entre las prioridades del gobierno no está precisamente la captura del peronismo. De la misma cantera surge la presunción de que el fantasma de la intervención es agitado desde algún despacho que no es de Ejecutivo.

• Quizás, el encanto podría ser el de embarrar el armado de alianzas del PJ bonaerense con otros partidos, puntualmente el PAUFE de
Luis Patti -aunque hay charlas con otros sectores-. Al igual que Duhalde, en la Casa Rosada observan que el ex policía aportaría entre 3 y 6 puntos -la variación depende de la oficina donde se hace el cálculo-a la candidatura de Chiche Duhalde, lo que permitiría acortar la diferencia que, en la actualidad, Cristina Fernández le lleva a la « señora Hilda».

• En ese caso, la ilusión de los estrategas del kirchnerismo es entorpecer ese posible acuerdo copando el PJ nacional y, desde ahí, estorbando la conformación de alianzas del duhaldismo. Quizá por eso,
Duhalde les ordenó a sus leguleyos que trabajen día y noche para confeccionar un «esqueleto» legal sin fisuras que impide que opere cualquier impugnación a la conformación de acuerdos electorales. Esa tarea consume las tardes del apoderado del PJ, Jorge Landau.

• Sin embargo, en el duhaldismo entienden que, aún con una intervención -que de activarla
Servini caería, seguramente, en manos de Ramón Ruiz, que ya cumplió ese rol en el peronismo porteño-, no le resultaría sencillo al PJ nacional entrometerse en el armado de las alianzas de los PJ provinciales. Aportan, como argumento, que la situación del PJ nacional es extremadamente precaria: en rigor, está acéfalo desde 2004 y ahora sobrevive bajo la administración del Congreso que preside el ultraduhaldista Eduardo Camaño.

• Así y todo, en caso de que
Servini activara la intervención y desde allí decidiera actuar como «juez» para habilitar o anular alianzas de los peronismos provinciales, el duhaldismo tiene en agenda algunas posibles confraofensivas: ¿ movilizarán miles de personas desde el conurbano para instalarse frente al despacho de la jueza? ¿impulsarán, en el Consejo de la Magistratura, un jury contra la magistrada? Esas preguntas rebotan en la cabeza del duhaldismo.

• Además, especulan en Lomas de Zamora, podría haber ecos en las provincias. Si
Kirchner, operando a través de una intervención judicial del PJ, le ata las manos a Duhalde en Buenos Aires, ¿qué garantías tienen los demás gobernadores peronistas -sobre todo aquellos que arrastran más desdichas que festejos con el gobiernode que no les hará, luego, lo mismo a ellos? Por lo pronto, sólo forzados por una amenaza común, Duhalde, Carlos Menem y Adolfo Rodríguez Saá actuarían en tándem.

• Fueron, justamente, Menem y Rodríguez Saá quienes más inquietos se mostraron para normalizar la situación del partido -hubo una oferta del puntano para conformar un triunviro que encare un proceso de reorganización partidaria, incluyendo la realización de elecciones-, pero no prosperó. Por entonces, Duhalde y Kirchner todavía estaban on line.

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