3 de octubre 2001 - 00:00

Dura declaración de Blair anticipó un ataque cercano

Brighton, Washington y Bruselas (EFE, Reuters, AFP) - Una contundente advertencia del primer ministro británico Tony Blair, nuevas y más duras declaraciones del presidente de los EE.UU. George Bush y la reafirmación del apoyo de la OTAN a la declarada guerra contra el terrorismo, fueron ayer las señales de que la ofensiva contra Afganistán parece a punto de comenzar.

Durante un discurso ante el congreso de su Partido Laborista, Blair, dijo que el régimen talibán será un objetivo militar si no entrega a Osama bin Laden, al que acusó de ser «responsable» de los ataques del 11 de setiembre en Nueva York y Washington.

El premier aseguró que se producirán ataques aliados contra el régimen talibán «para eliminar la maquinaria pesada de su ejército, cortar sus fuentes financieras e interrumpir sus mecanismos de abastecimiento».

• Opción

Blair dijo también que los aliados harán «todo lo humanamente posible para evitar víctimas civiles», pero lanzó este ultimátum al régimen de Kabul: «Entreguen a los terroristas o entreguen el poder. Esta es su opción». Con sus declaraciones, el jefe del Gobierno británico dio la impresión de que la respuesta militar contra los objetivos en Afganistán puede ser inminente.

Blair reconoció los riesgos de esta campaña bélica, pero dejó claro que «cualquiera que sean los peligros de esta acción, son mayores, mucho mayores, los peligros de no actuar».

Después de describir los aspectos más represivos del régimen talibán, descartó todo «compromiso» con los responsables de «amparar y proteger a los terroristas». «Actuaremos a todos los niveles, nacionales e internacionales; en Naciones Unidas, en la Unión Europea, en la OTAN, en cada grupo regional del mundo. Actuaremos contra el terrorismo internacional dondequiera que exista», añadió.

«Esta batalla sólo puede tener un desenlace: nuestra victoria o la de ellos», dijo. Por otra parte acusó a los talibanes de haber inundado el mercado británico con drogas derivadas de la amapola: el opio y la heroína.

«Sabemos quiénes son los responsables -aseguró-. En Afganistán hay decenas de campos de entrenamiento dedicados a la exportación del terror. El jefe de los patrocinadores y organizadores es Osama bin Laden... Y es apoyado, escondido y protegido por el régimen talibán».

Además, prometió: «Junto a la coalición militar organizaremos una coalición humanitaria para que los refugiados, dentro y fuera de Afganistán, tengan alojamiento, alimentación y ayuda durante los meses de invierno».

Bush, por su parte, señaló que los Estados Unidos actuará «en su momento» en Afganistán y advirtió al régimen de Kabul que debe desmantelar la red terrorista acusada de los atentados del 11 de setiembre o atenerse a las consecuencias.


«Los talibanes deben entregar (a la red de Bin Laden) Al-Qaeda y deben destruir los campos terroristas, de lo contrario habrá consecuencias», afirmó Bush a los periodistas, subrayando que «actuaremos en su momento». «No hay negociaciones ni plazos», añadió.

En tanto, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) invocó ayer formal-mente y por primera vez en su historia la cláusula de defensa común en su Carta, después de que los Estados Unidos ofreciera pruebas «concluyentes» contra Bin Laden (ver aparte).

• Manos libres

El secretario general del bloque, George Robertson, dijo que la alianza de 19 naciones había establecido que los atentados en Washington y Nueva York fueron, en efecto, dirigidos desde el exterior y que, por lo tanto, se los considera como un ataque contra todos los aliados.

Diplomáticos europeos de la OTAN hicieron énfasis en que si bien la decisión constituye una «luz verde» para cualquier represalia de los Estados Unidos, no marca un automático inicio de operaciones militares colectivas de los aliados, puesto que Washington desea mantener sus manos libres.

Mientras parecen consumirse los días previos a la incursión militar en Afganistán, los EE.UU. y Gran Bretaña terminan de acumular tropas y naves en lo que es el mayor despliegue desde la Guerra del Golfo (1991). Unos 30.000 militares estadounidenses, dos portaaviones, una fuerza anfibia y cerca de 350 aviones de combate ya están concentradas como parte de la Operación Libertad Duradera, informó ayer el Pentá-gono. Adicionalmente, unos 17.000 reservistas han sido llamados para desempeñar servicio activo y miles de efectivos de la Guardia Nacional están ya trabajando bajo la autoridad estatal.

Mientras, fuentes militares confirmaron que el portaaviones USS Kitty Hawk zarpó el lunes desde Japón para sumarse al Carl Vinson y al Independence, que ya se encuentran en el Golfo Pérsico y al Theodore Roosevelt, que estaría todavía en el Mediterráneo.

El secretario de Estado,
Colin Powell, dijo a la cadena de televisión CBS que la Casa Blanca ha recibido 46 promesas de apoyo a su campaña, desde países integrantes de la OTAN hasta miembros de la Conferencia Islámica.

Dejá tu comentario

Te puede interesar