Gregg Rickman, enviado especial de Washington para combatir el antisemitismo, con los presidentes de AMIA -Guillermo Borger-y DAIA -Aldo Donzis-.
Gregg Rickman, enviado especial del gobierno de Estados Unidos para la Lucha contra el Antisemitismo, visitó ayer la sede de la AMIA, donde se reunió con Guillermo Borger (titular de la mutual) y Aldo Donzis -su par de la DAIA-. El único contacto oficial que mantuvo este funcionario de Washington fue con el secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde.
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En su visita al edificio de Pasteur 633, Rickman rindió homenaje a las víctimas del atentado de 1994 en el monumento de la plaza seca ubicada en el interior del edificio que reemplazó al que fuera destruido en el peor ataque terrorista de la historia argentina.
«Los esfuerzos de la Argentina, la DAIA y la AMIA por encontrar a los responsables de ese atentado nos merecen los mayores elogios; esperamos que puedan ser llevados ante la Justicia y que el país se mantenga alerta contra el flagelo del antisemitismo», declaró el enviado de Washington.
En este mismo sentido, en su reunión con Duhalde, Rickman preguntó sobre las medidas concretas que toma el gobierno argentino para combatir el odio racial y religioso, así como por las relaciones que mantienen los diferentes credos. Cabe recordar que la semana pasada Ronald Lauder, presidente del Congreso Judío Mundial, no ahorró encomios para la convivencia en paz que había comprobado mantenían las comunidades cristiana, musulmana y judía. En la misma cuerda, Rickman elogió «los esfuerzos que realiza la Argentina para promover la aceptación religiosa». Finalmente, afirmó que, a pesar de ataques aislados que se padecen de manera periódica, «el antisemitismo no parece ser un problema serio en la Argentina» y recordó el apoyo argentino a la «task force» multinacional conformada para evitar la negación del Holocausto.
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