Tucumán - El gobernador Julio Miranda terminará hoy de completar los nombramientos que faltan en su nuevo gabinete para las vacantes en secretarías y direcciones. Se trata del poco serio relanzamiento del Poder Ejecutivo encarado por el oficialismo que, en los hechos -y tal como acusa la oposición-, no es más que una jugada política para calmar los ánimos en la provincia.
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Las voces de la oposición ya sonaron fuerte tras lo que se considera una suerte de «enroque» de figuras del mirandismo para frenar la embestida contra su cuestionada conducción. «Miranda no entendió nada del reclamo de la sociedad, que espera un verdadero cambio de actitud del gobierno», señaló Ricardo Bussi, de Fuerza Republicana, quien acusó de «gatopardista» al mandatario tucumano: «Hace rotar funcionarios para que todo siga igual». Por su parte, el legislador peronista opositor, Osvaldo Cirnigliaro, señaló que el problema se centra en la «inexistencia de políticas de gobierno», haciendo mención a que ya ha habido cambios de nombres sin el menor resultado.
Pero las críticas no sólo provienen de la oposición. El arzobispo de Concepción, José María Rossi, criticó duramente a la dirigencia local: «Los hechos muestran que en Tucumán no hay, de parte de las clases dirigentes, la voluntad de atender ni transformar la realidad en profundidad», señaló.
A su vez, varias entidades convocadas por los colegios profesionales -entre las que se encontraban el Frenapo y la Intersindical Docente- exigieron el cumplimiento de una decena de puntos entre los que se destacan la investigación de presuntos hechos de corrupción y la derogación de la ley que modificó la estructura de la Fiscalía Anticorrupción y relevó al fiscal Esteban Jerez, que seguía varios casos de presuntas irregularidades en la Legislatura local.
Asimismo, lo concreto es que ya juraron los nuevos ministros de Asuntos Sociales, Gobierno y Educación, Alejandro Sangenis, Fernando Juri y Próspero Barrionuevo, respectivamente. La restante cartera ministerial (Economía) continuará ocupada por Joaquín Ferre.
En Tucumán algunos rescatan que Miranda haya apartado a personajes muy cercanos a él como Antonio Guerrero (ocupaba el Ministerio de Gobierno), José Luis Sarsano (dirigía la cartera de Salud) y José Cúneo Vergés (presidía la Secretaría General de la Gobernación), en quienes recaen la mayor parte de las sospechas por presuntos hechos de corrupción. Pero, de todos modos, se advierte que los «nuevos» personajes provienen del riñón del mirandismo. Juri -hijo del fallecido ex gobernador Amado Juri, y portador de cierta fuerza propia-, estaba al frente de la Secretaría del Interior; Sangenis se desempeñó como diputado provincial y presidió el cuestionado Sistema Provincial de Salud (Siprosa), en tanto que Barrionuevo ocupaba un cargo como concejal capitalino y durante su gestión como legislador provincial dirigió el juicio político contra Antonio Bussi.
Se esperan para hoy nuevos nombramientos, entre los cuales la Secretaría General de la Gobernación es el más importante. Pero casualmente se barajaba para ese cargo el nombre de Julio Saguir, cuestionado ministro de Educación hasta la semana pasada.
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