El ajuste fiscal Macri-FMI profundizará la crisis
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• Desregular los flujos de capitales permitiendo su valorización a tasas astronómicas y su posterior retirada. Actualmente, la tasa del 60% es la más alta del mundo, casi triplicando a la rige en la demonizada Venezuela.
• Liberalizar la compra de divisas sin ningún control por parte del Estado. Entre diciembre de 2015 y julio de 2018, por fuga (técnicamente, Formación de Activos Externos) perdimos u$s 55.000 millones, de acuerdo con los datos publicados por el Banco Central.
• Permitir que las divisas provenientes de las exportaciones argentinas no sean liquidadas e ingresadas al circuito económico local.
• Dolarizar la economía -a excepción de salarios, jubilaciones y asignaciones de la seguridad social- mediante una política de precios "globales" que garantizó la acumulación de excedentes en manos de multinacionales y sectores con fuerte propensión a la fuga, distribuyendo regresivamente el ingreso en contra de los sectores que consumen (trabajadores) e invierten (las Pymes) y dinamizan el mercado interno y la actividad productiva y el empleo.
• Financiar la exacerbada demanda de dólares engendrada por el modelo con un insostenible endeudamiento en moneda extranjera que creció en más de u$s 160.000 millones desde que Macri asumió. Los vencimientos de títulos en dólares para lo que resta de 2018 (en particular, el Repo con los bancos, el AN18 a noviembre, y las Letes), suman u$s 13.000 millones, y u$s 4.000 millones en intereses. En total, equivalen al 65% de las reservas netas de depósitos. Para 2019, los vencimientos son de u$s 28.000 millones entre capital e intereses. El riesgo país en 780 puntos básicos y los seguros contra el default argentino trepando en el exterior, exponen las dificultades del país para afrontar esos vencimientos, con apenas u$s 53.000 millones de reservas que deben respaldar u$s 28.000 millones de depósitos bancarios.
Hay que explicar hasta el hartazgo las causas de la crisis porque el Gobierno parece no entender la naturaleza de los problemas a los que su política nos expuso. Hay que explicarlas hasta el hartazgo porque son esas políticas, que nos llevaron a una crisis que puede ser terminal, las que hay que revertir. Porque si no se revierten, sólo podemos esperar mayor devaluación y pérdida de reservas, y un desenlace signado por la insolvencia de la economía.
Porque el Gobierno está perdido en el laberinto de un ajuste fiscal que no soluciona las dificultades estructurales y agrava sensiblemente la ya delicadísima situación social. Porque el 82% del déficit que tanto le preocupa está constituido por intereses de la deuda monstruosa que contrajo y, por ende, equilibrar las cuentas públicas exige terminar este desquicio de sobreendeudamiento externo y no agudizarlo. Porque desguazar el Estado y avanzar en un ajuste feroz no modifica la proyección de u$s 50.000 millones de pérdidas por fuga de capitales, esperada para los meses de mandato que le quedan a Macri y que equiparan al total de los fondos del acuerdo con el FMI, incluidos los u$s 15.000 millones ya desembolsados y los que el gobierno espera obtener como "adelanto" tras la profundización del ajuste. Por sí solo, ese latrocinio financiero que constituye la fuga, y sin contar el resto de las salidas de dólares que genera el modelo, tornan inconsistente el programa (?) presentado el lunes nomás por el Ministro de Hacienda, basado en el salvavidas de plomo del FMI.
Hay que explicarlo porque debe ser parte del diálogo con los gobernadores -cuyos territorios este ajuste promete arrasar- y con el conjunto de los legisladores nacionales que no pertenecen al oficialismo. Porque si perdimos la oportunidad de rechazar el acuerdo inconstitucional con el FMI, este presupuesto de ajuste, que pone en riesgo la paz social en la Nación, no puede ser ley. Porque la unidad de quienes deben ejercer la representación del pueblo tiene que estar plasmada en acciones en su defensa. Y lo que el pueblo -y el buen desenvolvimiento de nuestra economía- demanda no es más ajuste, sino mejores salarios, jubilaciones e ingresos, que se constituyan en el motor de una economía que, junto a su industria, sus productores, su comercio, nos permita a los argentinos volver a soñar con el desarrollo de la Nación.
* Diputada Nacional por Unidad Ciudadana, Economista.



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