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El escribano Toledo no advirtió un detalle al ubicar a González: Oscar Fischbach seguía siendo subsecretario en esa dependencia, y nadie le pidió la renuncia ni lo alejó de manera formal. Por eso lo de los dos subsecretarios. Parece sólo una curiosidad si no fuera porque ya comenzó a costarle al Estado: Fischbach comenzó a preparar ayer una denuncia por la incorrección administrativa.
Roberto Lavagna, de quien dependerá «el Colorado», quiso interponer alguna objeción, pero se encontró con la traba de Toledo, el que a los efectos institucionales no ocupa cargo alguno en materia de administración presupuestaria gracias a una merced que Eduardo Duhalde sólo le concedió a su esposa en acción social.
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