El embajador estadounidense Earl Anthony Wayne aseguró que concluye su misión en la Argentina en "un buen momento bilateral" y con "mucho potencial para seguir creciendo" al dar una recepción para despedirse de la prensa local durante la que se emocionó hasta las lágrimas.
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"Me place observar que la relación se encuentra en un buen momento. Se han establecido cimientos sólidos y hay mucho potencial para seguir creciendo", sostuvo Wayne ante un amplio auditorio en la residencia de la Embajada.
Wayne partirá el sábado hacia Washington, donde se tomará dos semanas de vacaciones antes de asumir su nueva misión dentro del servicio exterior estadounidense en Afganistán como director coordinador de Asuntos Económicos y de Desarrollo en Kabul.
"Continuaré mi tarea en una de las regiones prioritarias de la política exterior de mi país, pero me voy luego de haber trabajado durante tres años y medio en fortalecer las relaciones entre la Argentina y Estados Unidos", subrayó.
En su lugar quedará el encargado de negocios Thomas Kelly hasta que Estados Unidos designe oficialmente a su reemplazante Vilma Socorro Martínez, quien a diferencia de Wayne es una embajadora política y no de carrera.
Su pliego debe ser aprobado por el Congreso estadounidense antes de que la Argentina otorgue el plácet de estilo y comience su misión, que podría ser luego del verano boreal.
Fiel a su estilo de extrema diplomacia, el hasta hoy máximo representante del Departamento de Estado en la Argentina evitó involucrarse en cuestiones espinosas, pero en medio de la pelea de la Casa Rosada con un sector de la prensa aseguró que "en toda democracia saludable el Gobierno respeta la libertad de prensa".
De todos modos, remarcó que "el pueblo espera que esa información sea responsable".
El embajador saliente condujo los momentos de mayor tensión entre las administraciones kirchneristas y la de George W. Bush, como cuando explotó el caso de la valija de Antonini Wilson, dos días después de la asunción de Cristina Kirchner.
Luego de ese apartado sobre la tarea de los periodistas, Wayne dijo que se despedía llevándose consigo la creatividad del pueblo argentino, los paisajes de la nación y los programas que pudo poner en marcha entre ambos gobiernos.
Fue en ese momento en el que se emocionó y soltó alguna lágrima, lo mismo que su jefa de prensa Mara Tekach, quien ahora pasará a ocupar un rol central en la estructura de la misión estadounidense en la ONU.
Tras el discurso, un periodista le preguntó cuántos destinos había dejado y cuántas veces se había sensibilizado: "Esta es mi undécima despedida y mis primeras lágrimas", respondió.
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