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Cristina Kirchner
En el Senado, Nilda Garré quedó expuesta a la oposición la semana pasada durante una citación a la Comisión de Defensa, un acto que pudo convertirse en una virtual interpelación a la ministra. Sólo una senadora del kirchnerismo estuvo presente: María Cristina Perceval, presidenta de la Comisión de Defensa y posible sucesora de Garré en un eventual gobierno de Cristina Kirchner. De no ser por ese acompañamiento, la ministra no hubiera tenido siquiera quién le sirviera un vaso de agua. Nadie la defendió. Enfrente, los senadores del radicalismo, provinciales y socialistas fueron implacables en cuanto a la política oficial sobre radares, las mentiras y verdades de la seguridad aérea y el mantenimiento de aeronaves militares.
Se le llegó, inclusive, a sugerirla renuncia en dos ocasiones durante ese encuentro. Nunca un gobierno permitió un trato así a un ministro, a menos que pensara sacárselo de encima. Y no fue por falta de senadores en el Palacio: a pocos metros, unos 15 oficialistas se apuraban a marchar a la Comisión de Asuntos Constitucionales para festejar el regreso de Cristina y de las reuniones de esa comisión.
El miércoles pasado, otro hecho inusual conmocionó al Senado. Un informe de la Auditoría General de la Nación (AGN) sobre el manejo de subsidios y fondos destinados a los concesionarios de ferrocarriles había llegado al recinto para su aprobación. No era un hecho nuevo: en realidad, la AGN describía allí las irregularidades detectadas entre 2003 y 2004. El kirchnerismo pudo haber evitado la sesión, pero no lo hizo. Así, potenciado por la crisis de los trenes de las últimas semanas, ese informe se convirtió en un escándalo, al punto de que la primera dama sólo aceptó pasar unos minutos por el recinto para no quedar en medio de ese tsunami político que aprovechó la oposición.
En Diputados la situación no fue mejor. El ARI y el macrismo pretendían insistir el miércoles pasado con un pedido de juicio político a Julio De Vido por el caso Skanska. Aunque esa exigencia hubiera naufragado, el oficialismo debía soportar otro debate sobre corrupción. La decisión también fue cancelar.



