21 de febrero 2005 - 00:00

El inefable Verbitsky

Enojado porque Ambito Financiero nunca creyó su fantasía de que toda la culpa de lo sucedido en Ezeiza es de la Fuerza Aérea arremete contra el diario, su director, ataca también a varios empresarios e igualmente se lanza enfurecido contra el juez Carlos Liporace, que tampoco cree «la historia oficial» que imaginó Verbitsky y le hizo aplicar al gobierno.

A Verbitsky siempre le fue difícil atacar a Julio Ramos, entre otras cosas porque mientras éste tuvo dos sanciones del gobierno militar del Proceso, el inefable Verbitsky nunca tuvo ninguna. Al contrario, en pleno régimen militar escribía prólogos para libros de la Aeronáutica Militar. La misma a la que ahora -siempre la cobardía de los conversos- influyó a la Casa Rosada para que la decapite. Tampoco nunca pudo encontrar ningún negocio ni negociado de Ambito o de Ramos durante 10 años de Menem. Y también aquí se da lo contrario: el diario «Página/12», donde se desempeñaba y cobraba Verbitsky, 3 meses antes de la finalización del mandato de Carlos Menem participó en un negociado con la adjudicación directa «entre amigos» de ondas de baja frecuencia. Más aún, Verbitsky fue acusado hace poco por Estela de Carlotto de malversación de fondos y de falsificarle la firma en el manejo indebido de dinero del Estado de una «Comisión Oficial de la Memoria», en la provincia de Buenos Aires.

Enojado entonces por no creer este diario ni su director en su «invento» de Ezeiza, acusa a Ramos del único argumento que usa hace varios años y es falso: la compra de un auto extranjero en la época en que estaba prohibido importarlos. Si se quiere una nimiedad, aun si fuera cierta, para nada comparable a malversar fondos públicos, hacer falsificar firmas en papeles oficiales y entraren licitaciones espurias, como está relacionado Verbitsky. Pero aunque sea enorme la diferencia, ¿cómo se desmiente la falsa acusación de Verbitsky en un país donde también los culpables desmienten? En su primera acusación le hice juicio. La Justicia le tenía miedo a «Página/12» y jamás me llamaron -ni lo llamaron a Verbitsky- a testificar hasta que logró que le prescribiera por demora la causa. Nunca concurrió porque eran totalmente falsas las imputaciones. Ramos nunca utilizó minusválidos, sino que compró un auto de diplomático que se retiraba y por eso ingresado legalmente al país.

Pero ante su único argumento -que volvió a usar ayer contra Ramos en su enojo- hace publicar el director del diario que «sólo se prueba la mendacidad de este personaje de ideas atrasadas marxistas hoy incrustado en el gobierno y con muy buen pasar de la misma manera en que alguna vez lo hizo -dice Ramos- con otros imputantes de izquierda: si Horacio Verbitsky prueba que yo fui alguna vez tan sólo procesado -no digo ya sentenciado- por alguna ilegalidad con autos hago público que le obsequio la totalidad de mi tenencia accionaria en Ambito Financiero», concluye.

Aunque no parece que hoy Verbitsky necesite más dinero del que está ganando en abundancia por oficializar su pluma, le serviría la oferta para poner otro medio de prensa al servicio del gobierno.

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