• Se piden básicos de convenio a nivel de Suiza • El progresismo entra en la paranoia: quiere toda la Corte Suprema propia y además cambiar todos los jueces federales • Los no progres se suman a la caída de lo racional y proponen que se vaya un político por viejo y se quede Duhalde, que es 6 años mayor • El ministro de Trabajo se suma al método de la AFIP: inventarles nuevas figuras laborales a las empresas que pagan para hacerles tomar personal y cobrarles retroactivamente.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
El trotskismo postula la idea de «la guerra social permanente». No están en ésa otros sectores, como los sindicatos del Congreso Nacional que con « estabilidad por ley» asegurada hacen lo que quieren en esa miniciudad de más de 9.000 empleados públicos en una manzana y dos edificios que es ya la mayor densidad de población por kilómetro cuadrado del país.
Sería pedirle demasiado a la gente que no apoyen a trotskistas, marxistas o sindicalistas que exageran los pedidos si eso traerá inflación que los dejará, en definitiva, peor que ahora.
Dirigente que hoy no pide está expuesto a que lo arrasen. Sector laboral que no proteste se siente tonto. Pero el gobierno -en sus desesperaciones políticas y sus inestabilidades emocionales por necesidad casi diaria de recibir adhesión- desencadenó la tormenta hoy imparable. La Corte, simpatizante de este gobierno, pide 25% de aumento presupuestario contra una inflación de 11%. O sea pide el doble. Esta Corte es risueña, se quiere instalar como satélite que rodea el país desde el aire. Dio 82% móvil en jubilaciones a docentes y diplomáticos que, en igualdad de derechos, si se extiende a otros vuelven al país a fojas cero. Lo pendiente son $ 11.000 millones (u$s 3.500 millones) que reduce a la mitad el duro superávit conseguido.
Dejá tu comentario